Bayern Múnich derrotó como visitante al Olympique de Marsella por la ida de los Cuartos de final de la Champions League. El próximo martes, los alemanes definirán la serie en su estadio, donde allí también se jugará la final de la competición. Los goles fueron convertidos por dos de sus principales figuras: Mario Gómez y Arjen Robben.
“Todos los caminos conducen a Roma”, reza el famoso dicho. Es que los antiguos romanos eran excelente constructores, y cimentaban todos los senderos que se bifurcan desde la capital italiana. En el caso de la Copa UEFA Champions League, todos los caminos conducen a Múnich. Y hay un equipo que no quiere llegar desde otra ciudad europea para disputar la tan ansiada final. Un equipo que tiene la firme convicción de que será local en su propio estadio, con su gente, en su club, en su vestuario.

El Bayern Múnich fue, desde un principio, uno de los principales candidatos. Y tal favoritismo se fue acrecentando cada vez más a lo largo del torneo a causa de los altos rendimientos de sus principales piezas: Manuel Neuer, Philipp Lahm (el capitán), Bastian Schwensteinger (hoy no estuvo en el once inicial por una molestia en su tobillo), Arjen Robben, Frank Ribery, Thomas Müller y Mario Gómez.
Asimismo, su entrenador no es ningún inexperimentado: Jupp Heynckes, de 64 años, ya ganó una Orejona dirigiendo al Real Madrid en 1998, del cual formaban parte Raúl González, Fernando Redondo, Davor Súker y Predrag Mijatović, entre muchas figuras de aquel entonces. Como jugador, además, se coronó campeón de la Copa del Mundo de 1974. Un DT ganador, sin dudas.
Hoy, en el Allianz Arena, el equipo alemán supo minimizar a un equipo que venía envalentonado. Había dejado afuera nada más y nada menos que al Inter de Milan en Octavos. Sobre el final de la primera parte abrió la cuenta Mario Gómez, que anotó su undécimo sol en el torneo y está a uno de Messi en la tabla de goleadores. El delantero recibió de Robben y remató fuerte ante la salida del arquero Steve Mandanda.
A los 25 minutos de la segunda mitad, el holandés fue quien liquidó el pleito. Recibió solito y solo de Müller y selló el 2-0 final. De modo que la serie está casi definida, puesto que si el Bayern marca un gol en su visita al Stade Vélodrome el próximo martes, los franceses deberán responder con cuatro anotaciones para clasificar. Así pues, aunque en paralelo haya monstruos de la talla de Real Madrid, Chelsea, Barcelona o Milan, los rubios darán pelea hasta el final.



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