Poco más de un mes pasó del comienzo del Apertura y aquel pálido debut en Bahia Blanca y el empate sin goles ante Olimpo que sirvió a los medios para empezar a hablar de otro Boca apático, sin cambios respecto a los últimos torneos y que iba a tener que pensar más en el promedio que en la punta. Hoy, el equipo de Julio César Falcioni se quedó con el choque de punteros ante Lanús, tiene una identidad y es el principal candidato a quedarse con el campeonato.

Los periodistas no aprendemos. Todos los campeonatos pasa que se sube a un pedestal a equipos o jugadores por un partido bueno y se critica despiadadamente a otros con poco rodaje, que están buscando su mejor forma y que siempre sufren en las primeras fechas.
Y como no podía ser de otra manera, el Apertura 2011 no fue la excepción. “Boca es más de lo mismo”, “otra vez va a pelear de mitad de tabla para abajo”, “Falcioni ya no tiene apoyo, hay que buscar el plan B” “Erviti no se termina de adaptar a Boca”, “Riquelme vive lesionado, no entrena,es un ex jugador”, “Viatri no podrá reemplazar a Palermo” y muchas cosas más.
Apenas un mes y medio después, somos un mundo de contradicciones. Porque el equipo de la Ribera muestra autoridad y superioridad con cada uno de sus rivales. Tiene una solvencia defensiva que no se le reconoce desde las épocas de Carlos Bianchi. Es puntero absoluto del Apertura y derrotó con comodidad a quien lo acompañaba en la cima, Lanús, más allá que el resultado indique una ventaja mínima de 2 a 1. Muchos se preguntan que pasará con Falcioni si sigue en este nivel y logra el título. Erviti se convirtió en una pieza clave del equipo, se acopló perfecto y a su categoría le agregó dos goles fundamentales que valieron triunfos. Viatri calla con goles a “las viudas de MP”. ¿Y Riquelme? Que se puede decir del 10 de Boca, más líder que nunca, manejando todos los tiempos, claro con la pelota, bien desde lo físico más allá de algunas molestias que lo tienen entre algodones durante la semana y con una sonrisa haciendo honor a la publicidad que hace que pocas veces mostró.
Por todo eso, Boca se puso el traje de candidato y ahora todos se suben al carro de la victoria. Y me incluyo. Porque no le tenía confianza a los planteos de Falcioni, la llegada de Schiavi me generaba más dudas que certezas por edad y pasado reciente (perdón Flaco) y Orión debía lidiar en un puesto que siempre genera dolores de cabeza y, encima, con una historia de casi “enemigo” cada vez que lo enfrentó con la camiseta de San Lorenzo.
Todo quedó en la nada. El tiempo demostró (o está demostrando, no seré terminante por las dudas), que con trabajo, unión de grupo, sin frases en la semana que saquen de foco lo futbolístico y se metan en el vestuario, las cosas se hacen más fácil adentro de la cancha. Y muestran que al “xeneize” hoy, el traje de candidato le calza perfecto.



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