Julio César Falcioni asumió la dirección técnica de Boca el 22 de diciembre de 2010, ocupando el lugar que dejaba vacante Claudio Borghi. El ex entrenador de Banfield llegaba como una de las últimas cartas en el mazo de Jorge Amor Ameal, con el campeonato obtenido en la institución del sur como una de las claves para su contratación.

Con el pedido de refuerzos por parte de Falcioni, la dirigencia se movió rápidamente para conseguir el primero. Y el indicado fue Leandro Somoza, que llegaba para hacerse dueño de la mitad de la cancha. Luego, llegaría Diego Rivero en un enroque con Matías Giménez, quién pasaría a San Lorenzo. Sobre el final del mercado de pases, en una intensa y dura negociación, llegó el jugador que tanto quería el Emperador. Luego de estar muy cerca de San Lorenzo, Walter Erviti se inclinaba por volver a ser dirigido por el DT que lo había sacado campeón en Banfield, y se transformaba en jugador de Boca Juniors.
Luego de un verano donde todo fue color de rosas, con un equipo que parecía un relojito, con un 4-4-2 aceitado en defensa y equilibrado; llegaba el debut en el Torneo Clausura. El 13 de Febrero de 2011 en La Bombonera, y frente a Godoy Cruz, y con Riquelme en cancha, el primer golpe al mentón de Julio César se hacía presente. En su debut, y en el de Erviti y Somoza, el Tomba lo goleaba 4-1 con un doblete de Tito Ramirez, uno de Torres y otro de Carlos Sánchez (Hoy en River).
Frente a Racing en el Cilindro, en la segunda fecha, Falcioni aducía problemas físicos en Román y decidía que no juegue. Con gol de Pablo Mouche, conseguía su primera victoria oficial. Para la tercera fecha llegaba el primer cortocircuito con Román. El entrenador le preparo una puesta a punto en lo físico y lo tuvo corriendo separado de los trabajos grupales, declarando que cuando esté bien físicamente, el diez iba a jugar. Boca igualaba 0 a 0 con All Boys y la cara de Román ya no era para nada buena.

Tres derrotas consecutivas frente a Vélez, San Lorenzo y Olimpo; ponían la soga al cuello de Julio César y el entrenador decidía incluir entre los titulares al diez Xeneize para visitar a Colón en Santa Fe. Con un tremendo tiro libre, Riquelme le daba un respiro a su equipo. En la siguiente fecha, recibiendo a Estudiantes de La Plata, el Pincha se ponía rápidamente 1-0 y los fantasmas retornaban a La Bombonera. Pero un nuevo tiro libre de Román igualaba el encuentro, y sobre el final, un cabezazo de Lucas Viatri le daba otra victoria al Xeneize.
La novena fecha, frente a Lanús, marcaría un antes y un después en el ciclo de Falcioni en Boca. Si bien el Granate lo derrotó por 2-0, esa derrota sería la última oficial hasta este momento, consolidando una base sólida en defensa y tratando de encontrar el equilibrio, alternando con un Riquelme con complicaciones en lo físico y con la mente puesta ya en el Torneo Apertura. Seis empates y cuatro victorias (incluido el 2-0 a River en La Bombonera), eran los resultados de Boca en la etapa final de aquel Clausura.
Para el Torneo Apertura, Ameal le cumplía nuevamente los pedidos al entrenador, y tres refuerzos llegaban para conseguir un título que no se conseguía desde el 2008 con Carlos Ischia en aquel famoso triangular con Tigre y San Lorenzo. Agustín Orión, Rolando Schiavi, y Darío Cvitanich; se incorporaban para reforzar el plantel, y Boca se transformaba en serio candidato al título.

En un torneo especial, ya que no contaba con la presencia de River Plate, Falcioni comenzaría a plantar en el campo de juego a un equipo que de a poco iba saliendo de memoria. Orión; Roncaglia, Schiavi, Insaurralde, Clemente; Rivero, Somoza, Erviti; Riquelme; Viatri y Cvitanich. Este equipo tenía como arma principal la solidez defensiva, basada en la seguridad de Orión y en la experiencia de Schiavi. Boca llegaba a la décima fecha con seis victorias y tres empates que lo transformaban en el líder del campeonato. El equipo era muy duro de derribar, y era un equipo corto en todas sus líneas. No era un conjunto que brillaba en lo futbolístico, pero era efectivo y eso le servía para liderar con claridad y justicia el Apertura.
En la décima fecha, Belgrano llegaba a La Bombonera y ese partido sería muy importante para el desarrollo final del campeonato. Boca igualaba 0 a 0 y sufría la lesión de dos jugadores claves: Juan Román Riquelme y Lucas Viatri.
Falcioni bancaba el esquema y Cristian Chávez se transformaba en el enganche del equipo, y entre Mouche y Blandi reemplazaban a Viatri. Boca no sintió las bajas de dos de sus figuras y siguió por la senda victoriosa y continuaba con el invicto. En la fecha 17, enfrentando a Banfield en la Bombonera, y en el día que Daniel Angelici se transformaba en el nuevo presidente de Boca Juniors; el conjunto de la Ribera ganaba por 3-0 con doblete de Cvitanich y un golazo de Rivero, y de esta manera se ponía la pilcha de campeón luego de tres años.
Un empate ante Arsenal y una victoria frente a All Boys, cerraban un Torneo Apertura que proclamaba a Boca como campeón invicto con 12 puntos de ventaja sobre Racing, el inmediato perseguidor, y como premio volvía a jugar una Copa Libertadores luego de aquella eliminación frente a Defensor Sporting en 2009.

Pensando en un semestre con triple competición (Copa Argentina, Torneo Clausura, y Copa Libertadores), Boca llenaba el cupo doble de refuerzos con dos jugadores de jerarquía. Pablo Ledesma llegaba procedente del Catania y Santiago Silva lo hacía desde la Fiorentina solo para jugar la Copa Libertadores.
Tras un verano con doble victoria ante el River de Matías Almeyda, Boca debutaba el 2 de Febrero ante Santamarina de Tandil por la Copa Argentina y Falcioni ponía todos los titulares. Con un nivel muy bajo en lo futbolístico, y con problemas serios en la generación de juego; Boca empataba 1-1 con el humilde equipo de Tandil y lo termina derrotando por penales. Se terminaba de a poco la tregua entre Riquelme y Falcioni, el diez cuestionaba públicamente el nivel de su equipo. La relación entre ambos se tornaba cada vez más tensa.

Para el debut frente a Olimpo en La Bombonera en la primera fecha del Clasura, Falcioni ponía todos los titulares y su equipo mostraba los mismos inconvenientes para generar juego y en varios tramos del encuentro fue superado futbolísticamente por el rival. Dos genialidades de Riquelme le dieron la victoria, participando activamente en la jugada del gol de Cvitanich y en la asistencia a Mouche. Boca ganó pero el nivel del equipo era muy pobre, y eso lo sabía el plantel.
Llegó el turno del debut en la Copa Libertadores, frente al débil Zamora de Venezuela por el Grupo 4 que también integran Arsenal y Fluminense. En un partido aburridísimo, debutó Santiago Silva y tuvo las más claras de su equipo. Pero por más que Boca tuvo el control de la pelota durante todo el partido, fue demasiado horizontal y nunca supo derribar la muralla defensiva impuesta por el conjunto venezolano, y terminó igualando 0 a 0.

El ciclo de Julio César Falcioni se compone de 52 partidos, entre los cuales mantiene un invicto de 32 encuentros. Tuvo 24 victorias, 19 empates, y 9 derrotas; con 65 goles a favor y 40 en contra. Números que no ameritan un final abrupto, claro está. ¿Vos que pensas?



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