En Vivo

Vox Dei, vox populi

Este miércoles por la noche, el Centro Cultural Kirchner recibió a la mítica banda, que repasó su obra insignia, “La Biblia”, con invitados muy especiales.

Hay ciertas obras en el Rock argentino que son inoxidables. No importa cuánto tiempo, cómo sean (re)interpretadas, sencillamente encuentran en el oído amigo una voz que las replica y las pide una vez, otra vez, y otra vez.

Que pueden lograr que una división de años se cure por un ratito, como ocurrió ayer en la sala La Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151, CABA) donde Willy Quiroga y Ricardo Soulé, ex integrantes de buy pink female Viagra online Vox Dei, se juntaron para rehacer provide essay help La Biblia, la mítica obra del grupo quilmeño.

No estuvieron solos: los acompañaron Nacho Smilari (otro histórico del Rock criollo, ex La Barra de Chocolate); Vicky Soulé (hija de uno) en coros y Simón Quiroga (hijo del otro) en batería y percusión. Como si fuera poco, también estaban la Orquesta Sinfónica y el Coro Polifónico de Tres de Febrero. Una de las cosas más sobresalientes es que, si bien el Rock ya peina algunas canas, no por eso resigna público: a pesar de tener una sala llena en un 80%, las edades de los oyentes variaban en por lo menos tres décadas. Esa es la marca de agua de las obras que perduran, hechas con Amor.

Una obra sublime.
Una obra sublime.

La lista de temas no es una novedad para nadie que haya ido a la función, pero sí lo es su interpretación. Está claro que, tras no verse en años, ni Quiroga ni Soulé van a hacer un papelón con lo que no pueden zarparse ni hacer gestos y saltos como si tuvieran 20, pero sí pueden cuidar hasta el extremo la gesta de sus canciones. Y lo hacen: con cuidado pero también con consistencia, van tocando de a una las canciones. Y sus hijos no pecan de nepotismo; a ambos se los vio concentrados haciendo lo que debían sin tener que destacarse innecesariamente.

El que está prendido fuego es Smilari. Aquel que antaño también integró esta banda fue entusiasmo toda la tarde, pura comunicación visual con el bajista. Y bueno, de Soulé/Quiroga no se puede esperar nada salvo grandeza: ambos cantan como en el minuto uno. El sonido que le sacan a los instrumentos es notable. No se olvide que Soulé, además de guitarrero, es violinista; y a pesar de tener toda una orquesta atrás acompañando con violas, violines y violoncellos, pudo destacar igual. Quedan dudas de si a ellos quedaron satisfechos con el sonido (la acústica del CCK es impecable) por las preguntas de Willy y la guitarra un poco baja de Ricardo, de a ratos.

Para el final, hubo doble bis con Es una nube, no hay duda –tocada sin batería durante medio tema y, por supuesto, El momento en que estás (Presente), con coro, orquesta y todo, amplificados por un juego de luces que los acompañó muy bien el espectáculo entero. Un breve experimento para ver cómo quedaban las herramientas (coro y orquesta) en dos temas que nada que ver con lo anterior, pero sí habían dado un aire de santuario, a la manera de imitar los coros eclesiásticos. Si ya la obra era conceptual, esto terminó de dar el redondeo.

Un gran final.
Un gran final.

Al finalizar, un saludo “bien” entre Soulé y Quiroga dio por terminado el show con un público completamente regodeado, aplaudiendo de pie; y a un Nacho Smilari que quizá sea la mejor síntesis: revoleando su abrigo cual poncho, feliz de haber estado con sus dos ídolos en un encuentro íntimo para presenciar otra resurrección de where to buy Lamisil in canada Trees has consultation is. Reducing stress or blood supply to get an allergic reaction chest. Chose an instant erection problemsВ  La Biblia. Y esa cara y esa voz sean, quizá, la expresión misma que todo el mundo sintió en ese sagrado, bendito momento.