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Argentina 1-0 Chile: Messi, resistir y rezar

En su propia casa, Argentina padeció ante Chile y se vio superado en varios pasajes del partido. El planteo y la táctica de Bauza perjudicaron a Messi, quien marcó de penal el único tanto en un Monumental repleto. Triunfo necesario, aunque sin juego.

Messi
Messi

Habrá sido porque Chile era el rival, porque Lionel Messi volvía tras casi 1000 días al Monumental, al igual que la Selección que hacía tiempo que no jugaba en Buenos Aires, pero el clima que se vivió en el estadio fue especial. Ovaciones para Leo y cantos contra los chilenos; los silbidos, para otra ocasión. Con fervor pero tensión, se vivió un partido distinto desde afuera. Los hinchas entendieron la necesidad de unirse por la victoria, para superar a Chile que estaba arriba en la tabla, y para que no escale Colombia. Aunque quedó claro para todos, quizás no para Edgardo Bauza, de que la Selección no jugó nada bien.

Los jugadores, de ambos equipos, también sintieron el rigor del partido, de lo que ocasionaría una derrota. Desde el minuto cero. Por eso, costó tanto ver cinco pases seguidos, subidas o encares audaces, a excepción de Messi, y casi que tampoco, debido a la exhaustiva marca y la falta de socios que tuvo. Aunque, promediando el primer tiempo, llegó el único tanto de la noche, tras falta a Ángel Di María. De penal, lo firmó la Pulga. La eficacia del 10, en un momento clave.

Desde el gol, Chile propuso y Argentina esperó. El equipo de Bauza siguió fracturado: con cuatro defensas clavados (Mercado, Otamendi, Rojo, Más; luego Musacchio y Roncaglia), casi sin pasar al ataque, ni tocando en corto en las salidas; dos volantes multifunción (BigliaMascherano), encargados de recuperar, distribuir y conducir; y tres puntas (Di María, Agüero, Higuaín; luego Banega), con Messi siendo el único elemento móvil. La Selección realmente se replegó, y retrocedió cada vez más con el correr de los minutos, aunque de vez en cuando, presionó alguna salida. El plan fue esperar: aguardar alguna genialidad resolutiva de Lionel. Mientras, fue un sinfín de pases largos, al espacio, a la carrera, para fastidio de la gente.

El equipo de Juan Pizzi inquietó con tiros libres del inquieto y genial Alexis Sánchezde hecho, uno pegó en el travesaño-, y algunos centros cruzados al área, como el que Nicolás Castillo no alcanzó a conectar o el remate que tapó Sergio Romero en dos tiempos. En este pasaje del encuentro, que fue casi todo el segundo tiempo, fue rezar y resistir. Revolearla, ahora sí, para todos lados. Aguantando, como sea, el resultado favorable, obtenido de un penal. Las jugadas de gol más claras fueron de la visita. Argentina se conformó con ese penal marcado y bajó la persiana. Triunfo. Sí, triunfo, pero vacío, sin ideas predominantes y arañando en el final. “Brillante“, fue para el Patón, bajo sus conceptos del “como sea“.

Por Alejandro Giordano (@AleGiordano11)