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Un mes sin Santiago Maldonado: marchas pacíficas y represión planificada

En todo el país se realizaron marchas a un mes de la desaparición de Santiago Maldonado. En Capital Federal, la represión quiso empañar una marcha pacífica.

En la mayoría de las marchas que se vienen realizando desde la asunción del gobierno de Mauricio Macri abundan los carteles “ingeniosos”: consignas personales, juegos de palabras, memes hechos con cartulina. ¿El motivo? La rápida viralización de esas imágenes. Esta vez fue diferente. Una sola imagen y una sola consigna eran sostenidas en todas las manos que asistieron a Plaza de Mayo: ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Desde el 1 de agosto que se desconoce el paradero del joven, cuando gendarmería ingresó de forma ilegal al Pu Lof mapuche de Cushamen para reprimir un reclamo por tierras. Santiago, un mochilero bonaerense de 25 años, estaba presente solidarizándose con la causa mapuche. Según los testigos que lograron escapar, gendarmería logró atraparlo y subirlo a una de las camionetas. Desde entonces, nada se sabe de él. Solamente se sabe que Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad y responsable máxima del operativo, denunció a la comunidad mapuche como una facción separatista apoyada por capitales extranjeros, descargó responsabilidades sobre la familia y reveló ante los medios la identidad de un testigo protegido. Pero de Santiago Maldonado, víctima de desaparición forzada según el juez a cargo, no puede contestar nada.

Desde las 15 hs, tanto organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos como autoconvocados se acercaron, con paso tranquilo, a la Plaza. El día soleado y templado acompañó una multitudinaria convocatoria, heterogénea y de clima familiar. La imagen contraria al escenario de “violencia política” que busca instaurarse desde el gobierno, con un nuevo intento en la desconcentración de la marcha.

La música fue otra de las protagonistas de la convocatoria. El acto contó sobre el escenario, mientras caía una tarde rosada, con la presencia de La Chilinga, Onda Vaga, Arbolito, Salta La Banca y Pez, y en las calles con columnas que expresaron su reclamo a través de tambores, trompetas, bombos, sikus y guitarras. La vitalidad que brotaba en cada esquina iba de la mano con la consigna “Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos”. El pueblo que reclama por el que no está, lo reclama vivo. No lo convoca la tristeza, sino el ímpetu que la ausencia imprime en ese cuerpo colectivo.

La Plaza de Mayo, y todas las calles y avenidas que llevaban a ella estaban repletas a la hora del cierre del acto. Miles y miles de personas a las que las mueve un nombre, desconocido para la mayoría un mes antes. Tantas personas que no conocieron personalmente a Santiago Maldonado, que nunca se solidarizaron expresamente con la causa mapuche que él defendía, pusieron el cuerpo y la voz. Porque un pueblo con memoria entiende cómo una causa individual es, en realidad, una causa colectiva; uno de los carteles que se multiplicaron lo resumía así “30000 empezaron con 1”. La desaparición forzada de una persona en un contexto de represión es la desaparición de las garantías fundamentales de la democracia. Y la plaza llena de hoy demostró que esto lo tiene presente.

El acto conjunto entre las organizaciones de la Mesa por Derechos Humanos y el Encuentro Memoria Verdad y Justicia contó con las palabras de Sergio Maldonado, que pidió que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich,  de un paso al costado. La  protección a gendarmería, la desatención y las provocaciones a la familia, que siempre aportó datos y pruebas a la búsqueda de Santiago, colmaron la paciencia de todos. No por cansancio, sino por necesidad de poner un límite a la falta de responsabilidad democrática de este gobierno y al retroceso en materia de políticas de derechos humanos.

La manipulación sospechosa  en el conteo de votos y el contexto represivo con allanamientos y detenciones,  fueron un llamado de atención para la gente que se acercaría. La sospechada presencia de policías infiltrados de civil e infantería preparada para la represión hizo que varios fueran sobrealerta. Las organizaciones garantizaron y pidieron al resto de los asistentes que el reclamo se desarrolle en paz, sin incidentes, y advirtieron que de darse algún disturbio, la responsabilidad recaería sobre las propias fuerzas armadas.

A las 20 hs. el escenario estaba desarmado casi en su totalidad, pero quedaban muchas personas en la plaza. Sentadas en el pasto tomando cerveza, comprando comida en los puestos ambulantes, haciendo música o comprando remeras, hacían uso de su sabido derecho a ocupar ese espacio público/popular. Ante la posibilidad de la represión, la respuesta fue de una apropiación  calma de la plaza y falta de provocación. De esa forma también, el reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado seguía curso con una

El comienzo de los incidentes

proyección de su rostro sobre el Cabildo, que hacia adentro, además, parecía una galería del graffiti de protesta. En ese momento un grupo de 10 a 15 personas empezaron a tirar piedras hacia la policía, ubicada sobre el vallado a un costado de la Casa de Gobierno. La policía no avanzaba y la gente empezó a acercarse para ver qué ocurría, hasta que un grupo aún más reducido prendió fuego un container de basura, y en ese momento empezaron las corridas, las motos de la policía rodeando la plaza, infantería avanzando con gas pimienta. En la plaza y sus alrededores había cerca de mil personas.

La cacería daba comienzo con este avance que siguió hasta la 9 de Julio. El escenario principal (porque la puesta en escena fue obvia) se dio en Avenida de Mayo y Florida, donde supuestos grupos “anarquistas” repetían ante las cámaras de televisión la escena anterior: piedras y basura incendiada. Entonces aparecieron policías de civil, sin identificación y encapuchados: habían estado infiltrados en la marcha. Para identificarse entre ellos sólo precisaron un chaleco bordó, el de la Policía de la Ciudad. Las detenciones se realizaron con una velocidad inusitada, tanta que parecían hechos al azar. Pero sostener que fue un operativo desordenado y azaroso es una irresponsabilidad y un profundo desconocimiento de lo sucedido. Las detenciones y ataques tuvieron su foco sobre trabajadores de prensa debidamente identificados, y no sobre los supuestos anarquistas. Camarógrafos, fotógrafos y periodistas de casi todos los medios presentes recibieron golpes y  cuatro trabajadores de prensa fueron detenidos. Daniel Lara, fotógrafo de ARGRA, fue llevado a la comisaría 1ra y trasladado a la 12va; Juan Pablo Mourenza y Ezequiel Hugo Medone, de la Red Nacional de Medios Alternativos fueron llevados a la 30va y luego  trasladados a la comisaría 15 de Chacarita. Daniel Castro Marín, fotógrafo, también está detenido en la comuna 15. SiPreBa sacó un comunicado de repudio y denuncia con todos los detalles y convocaron a una conferencia de prensa. Los detenidos estarán incomunicados hasta el lunes, no pudieron ser vistos por familiares ni abogados, como tampoco el sumario de las causas. Al menos en el caso de uno de los periodistas, está confirmado que fue golpeado por la Policía.

En total, 31 personas fueron detenidas bajo el cargo de “intimidación pública” y “atentado y resistencia”, la misma acusación que motivó los allanamientos masivos en Córdoba. Esta figura penal criminaliza la protesta y busca intimidar tanto a asistentes como a los medios de comunicación que muestren la realidad. La autoridad interviniente y responsable es el Juzgado Federal Nro 5 a cargo del juez Di Giorgi.

El escenario armado para las cámaras y los sitios de noticias amigos será visto como “incidentes violentos”. Para los que recorrieron la marcha desde adentro, es otro antecedente que refuerza el clima represivo del que hace uso el gobierno y que busca profundizar el enfrentamiento social alrededor de un hecho que debería sumar a todos y cada uno de los ciudadanos. Pero los medios hegemónicos generan la idea de que pedir por Santiago Maldonado responde a determinada orientación política, y no a un derecho crucial. Así se vió en una campaña en redes sociales en contra de que el reclamo sea trabajado en las aulas de las escuelas. Hay un diálogo social que estaba silenciado y oculto detrás de la metáfora de “la grieta” y que, envalentonado por el patoterismo del gobierno de Macri, se hace escuchar en cada vez más espacios.

Un solo grito nacional: los ejemplos de Necochea, Trelew y Mar del Plata

El reclamo fue nacional, en todas las ciudades del país se realizaron marchas y actividades. En Necochea tomaron cita diversas vertientes políticas bajo una misma consigna, que aparezca con vida Santiago Maldonado. Durante el acto, tomo la palabra Cali Del Prado, un ex detenido-desaparecido, que planteó que no hace falta esclarecer nada, a Santiago se lo llevó la Gendarmería y tienen que devolverlo. Rock ‘N Ball tuvo la oportunidad de dialogar con Fernando Oyola militante de La Cámpora, que relató cómo se están realizando actividades semanales en la plaza frente a la municipalidad, generando conciencia entre los más jóvenes. Según él, la marcha fue muy convocante: “Había pibes muy chicos de 12 o 13 años marchando con sus papás pero también había muchos abuelos acompañando este reclamo. Se vivió con la angustia de un compañero que está desaparecido y con la angustia de estar viviendo tiempos que en mi caso, yo que tengo 41 años tengo muy poco registro, pero sí recuerdo mucho cuando mamá cuenta que le pedían documentos estando embarazada de mí con un rifle apuntándole a la panza. Hoy en día esas cosas están volviendo a pasar, está volviendo a desaparecer gente y los que antes mandaban a los milicos nos están gobernando sin ningún tipo de careta y sin ningún tipo de prurito.”

Por otro lado, RNB tuvo la posibilidad de contactarse directamente desde Trelew, provincia de Chubut, con Matías González Gallastegui, referente de la organización El Hormiguero. Según  Matías: “Trelew es una ciudad que tiene una historia fuerte por la Masacre de Trelew, pero no tiene una historia reciente de grandes movilizaciones”, aun así destacó que para sorpresa de todos, la asistencia rondó las mil personas. La concentración tuvo lugar en la peatonal de la ciudad chubutense, para luego marchar hacia una comisaría, hacia tribunales y finalizar en el centro. “Fue una marcha muy pacífica, fuimos acompañados por personal de la Guardia Urbana y de la Policía Local, todo se dio en absoluta tranquilidad en un marco donde tenemos una provincia dividida en este tema. Los medios de comunicación de la zona deciden ocultar el tema, tanto el diario Chubut como el diario Jornada son claros cómplices de lo que está pasando. Deciden encubrir a los Benetton y a los demás grupos empresarios grandes que están en claro combate contra los mapuches para quitarles su derecho a la tierra”, agregó.

En Mar del Plata, una gran cantidad de personas participó de la marcha nacional exigiendo respuestas y la aparición con vida de Santiago. La concentración tuvo su punto de encuentro en San Martín y Mitre, frente a la catedral. Desde allí inició la marcha pasadas las seis de la tarde con un público variado, distintas banderas y organizaciones sociales y políticas.

Por megáfono se exigió por la vida de Maldonado y por la renuncia inmediata de  Patricia Bullrich, responsablepolítica de la represión, también a través de pintadas como “Ministerio de inseguridad y desaparición forzada de personas”. Desde el escenario se solicitó por “cesar de inmediato con los allanamientos en instituciones y locales de manerarepresiva por parte de las autoridades y que la gobernadora bonaerense se exprese públicamente  respecto a la desaparición de Santiago y todos los casos de violencia  institucional”. También, en referencia a la tragedia del buque repunte, se pidió por la seguridad de los pescadores  exigiendo “Que no haya ningún hundimiento más” mientras la gente conmovida agitaba banderas y carteles en señal de apoyo. La marcha finalizó en el monumento mientras una multitud entonaba el himno nacional y soltaba al cielo globos de color blanco.

Cobertura colaborativa: Cinthia Carrizo, Trinidad Mosqueira, Micaela Moure, Triana Obregón, Hector Palacios, Patricio Serale.