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A lo loco se vive mejor

Marcelo Bielsa dejó de ser el entrenador del Athletic Bilbao, no porque haya querido, sino porque el presidente del club vasco, Jusu Urrutia, decidió no renovarle el contrato con el apoyo unánime de la Comisión directiva. Al grito de “Bielsa quédate”, se despidió el estadio San Mamés. No es casualidad, el técnico argentino le devolvió la ilusión a los hinchas más pasionales de España. La relación Bielsa-Bilbao iba más allá de un resultado futbolístico, los unía una manera de vivir. El Athletic es un de los equipos más tradicionales de la Liga BBVA. En el equipo vasco solo juegan los vascos, se respeta a rajatabla ese legado histórico del club y es casi imposible que lo dirija un extranjero. Así y todo, Urrutia ganó las elecciones con la promesa de que Bielsa iba a ser el próximo entrenador. Y Bielsa no lo defraudó, ni a él ni a ellos. En su primera temporada, el mundo habló de Bilbao, del País Vasco, del juego ofensivo de la revelación europea en el 2012. El Universo del fútbol aplaudió de pie al Athletic en Old Trafford, la tarde en que aplastó futbolísticamente al Manchester United de Sir Alex. Miles de miles de Locos volvieron a soñar con la bandera de Bielsa como estandarte. Los números del Rosarino no los hubiera aguantado ningún técnico en Argentina, al menos que seas Carlos Bianchi y dirijas a Boca. Ni siquiera llegó al 45 por ciento de eficiencia en dos temporadas dirigidas: en las dos Ligas terminó deambulando por la mitad de la tabla (2011/12 10º - 2012/13 12º) y en su primer año jugó dos finales, las cuales perdió de manera inaudita, siendo superado en todo ámbito contra el Barcelona por la Copa del Rey y frente al Atlético Madrid en la Europa League. Dos 0-3 que hirieron en lo más profundo al corazón de Bielsa, pero que fortalecieron una historia de amor entre hombres de convicciones, ya que los vascos y Bielsa defienden lo suyo a muerte, como sino existiera nada más, porque el fútbol también es la vida. De ilusión se vive y generarla no se devuelve con nada. Bilbao se despertó hoy extrañando a Marcelo Bielsa. Sus locuras, los modos de dirigirse a la prensa, la manera en que se refiera a la autoridad, la forma en que lucha por lo que quiere para él y para el club. A lo loco se vive mejor, y los vascos habían elegido vivir como Bielsa, que de 113 partidos dirigidos había ganado 43, perdido 39 y empatado 31. Los hinchas rojiblancos no se enamoraron del resultado, sino de la manera en que se consiguieron. Bielsa era la bandera de un país que quiere ser independiente. Bielsa es ese chico que jugó al fútbol y terminó detenido por hacerlo en un lugar que no debía, el mismo que cuando su padre fue a sacarlo de la comisaría no se quiso ir hasta que le devolvieran su pelota. En esa época la gente que nos tiene que cuidar también se quedaba con cosas ajenas. Así fue el Loco de niño y así seguirá siendo, un luchador por lo que cree justo. “No concibo el fútbol sin protagonismo”, afirmó en más de una oportunidad, así intentaron jugar siempre sus equipos, porque en muchos casos se vieron reflejados en él, hasta en los errores. Muchos afirman que la historia de Marcelo Bielsa se escribió con fracasos deportivos, son los mismos que no entienden nada de la vida ni del fútbol. Bielsa firmó un legado, una manera de vivir y sentir el deporte más pasional del mundo, se lo trasladó a la gente y lo transformó en ilusión. Se puede ganar, empatar y perder a cualquier modo, jugar como les guste más, pero hay algo que no se negocia nunca, a eso se le llama convicción.

Twitter: @Ibarraguille

Marcelo Bielsa dejó de ser el entrenador del Athletic Bilbao, no porque haya querido, sino porque el presidente del club vasco, Jusu Urrutia, decidió no renovarle el contrato con el apoyo unánime de la Comisión directiva. Al grito de “Bielsa quédate”, se despidió el estadio San Mamés. No es casualidad, el técnico argentino le devolvió la ilusión a los hinchas más pasionales de España. La relación Bielsa-Bilbao iba más allá de un resultado futbolístico, los unía una manera de vivir.

El Athletic es un de los equipos más tradicionales de la Liga BBVA. En el equipo vasco solo juegan los vascos, se respeta a rajatabla ese legado histórico del club y es casi imposible que lo dirija un extranjero. Así y todo, Urrutia ganó las elecciones con la promesa de que Bielsa iba a ser el próximo entrenador. Y Bielsa no lo defraudó, ni a él ni a ellos. En su primera temporada, el mundo habló de Bilbao, del País Vasco, del juego ofensivo de la revelación europea en el 2012. El Universo del fútbol aplaudió de pie al Athletic en Old Trafford, la tarde en que aplastó futbolísticamente al Manchester United de Sir Alex. Miles de miles de Locos volvieron a soñar con la bandera de Bielsa como estandarte.

Los números del Rosarino no los hubiera aguantado ningún técnico en Argentina, al menos que seas Carlos Bianchi y dirijas a Boca. Ni siquiera llegó al 45 por ciento de eficiencia en dos temporadas dirigidas: en las dos Ligas terminó deambulando por la mitad de la tabla (2011/12 10º – 2012/13 12º) y en su primer año jugó dos finales, las cuales perdió de manera inaudita, siendo superado en todo ámbito contra el Barcelona por la Copa del Rey y frente al Atlético Madrid en la Europa League. Dos 0-3 que hirieron en lo más profundo al corazón de Bielsa, pero que fortalecieron una historia de amor entre hombres de convicciones, ya que los vascos y Bielsa defienden lo suyo a muerte, como sino existiera nada más, porque el fútbol también es la vida.

De ilusión se vive y generarla no se devuelve con nada. Bilbao se despertó hoy extrañando a Marcelo Bielsa. Sus locuras, los modos de dirigirse a la prensa, la manera en que se refiera a la autoridad, la forma en que lucha por lo que quiere para él y para el club. A lo loco se vive mejor, y los vascos habían elegido vivir como Bielsa, que de 113 partidos dirigidos había ganado 43, perdido 39 y empatado 31. Los hinchas rojiblancos no se enamoraron del resultado, sino de la manera en que se consiguieron. Bielsa era la bandera de un país que quiere ser independiente.

Bielsa es ese chico que jugó al fútbol y terminó detenido por hacerlo en un lugar que no debía, el mismo que cuando su padre fue a sacarlo de la comisaría no se quiso ir hasta que le devolvieran su pelota. En esa época la gente que nos tiene que cuidar también se quedaba con cosas ajenas. Así fue el Loco de niño y así seguirá siendo, un luchador por lo que cree justo. “No concibo el fútbol sin protagonismo”, afirmó en más de una oportunidad, así intentaron jugar siempre sus equipos, porque en muchos casos se vieron reflejados en él, hasta en los errores.

Muchos afirman que la historia de Marcelo Bielsa se escribió con fracasos deportivos, son los mismos que no entienden nada de la vida ni del fútbol. Bielsa firmó un legado, una manera de vivir y sentir el deporte más pasional del mundo, se lo trasladó a la gente y lo transformó en ilusión. Se puede ganar, empatar y perder a cualquier modo, jugar como les guste más, pero hay algo que no se negocia nunca, a eso se le llama convicción.

Twitter: @Ibarraguille