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Cautela. Capítulo LXVIII del Lobo en la B

  Con Gimnasia todos se juegan la vida, más aún si el rival a enfrentar está jugando por permanecer en la segunda división del fútbol argentino. De antemano se sabía que viajar a Misiones y ser rival de Crucero del Norte no iba a ser una parada fácil, pero para ascender hay que ganarle a todos, o por lo menos sumar contra todos. Otra vez el Lobo empezó perdiendo de visitante, pero volvió a levantarse rápidamente. Barreña le arrancó el arco a Monetti para poner el 1-0, aunque la alegría le duró muy poco a los misioneros, porque el hombre gol del Lobo, Facundo Pereyra, apareció cuando las papas quemaban y Gimnasia se trajo del norte un punto importantísimo pensando en lo que viene, porque quedan 24 puntos en juego y Sarmiento quedó a 9. La Plata es carnaval. El entrenador de Gimnasia, Pedro Troglio, es el que más clara la tiene, porque sabe que el objetivo es ascender, no salir campeón de la B. El Lobo tiene que volver a Primera en junio de este año y va camino a eso, con un equipo comprometido y un técnico que aprendió de sus errores pasados. Hoy era imposible jugar, la cancha perjudicaba a ambos equipos y a Niell ya no le llegaba limpia la pelota, es por eso que optó por poner a Quiroga para soñar con una posible victoria con un gol de cabeza. Más allá de las limitaciones del delantero, que son muchas, es lo que hay. El único alto del banco de suplentes era él y había que apostar a los rascacielos, sin embargo sus compañeros no le tiraron ni un centro, pero eso ya no es culpa del lungo. Gimnasia es un equipo cauto que sabe cuándo puede ganar los partidos, juega con esa tranquilidad y si las cosas se complican sabe en qué momento conformarse. Da la sensación de que siempre quiere sumar de a tres, como todos, pero cabe la aclaración porque Pereyra fue el autor del 1-1 y no festejó el gol, fue directamente a buscar la pelota. Ni el gordo ni Gimnasia querían empatar, todavía faltaba una hora de partido. El desenlace del encuentro detonó en que el “puntito inteligente” no era tan malo, pero sirvió para demostrar que este equipo vive con tanta intensidad los partidos que ya ni siquiera festeja los goles, porque toda la euforia se la quiere guardar para junio, cuando el Lobo vuelva a Primera. Ahora viene Ferro, que está en caída libre, un equipo que se acostumbró a perder contra otro que quiere ganar siempre. El fin de semana La Plata se volverá a teñir de azul y blanco, como siempre, pero esta vez con motivos festivos, porque el camino se va acortando, quedan ocho finales, quizás, menos.

Twiiter: @Ibarraguille

 

Con Gimnasia todos se juegan la vida, más aún si el rival a enfrentar está jugando por permanecer en la segunda división del fútbol argentino. De antemano se sabía que viajar a Misiones y ser rival de Crucero del Norte no iba a ser una parada fácil, pero para ascender hay que ganarle a todos, o por lo menos sumar contra todos.

Otra vez el Lobo empezó perdiendo de visitante, pero volvió a levantarse rápidamente. Barreña le arrancó el arco a Monetti para poner el 1-0, aunque la alegría le duró muy poco a los misioneros, porque el hombre gol del Lobo, Facundo Pereyra, apareció cuando las papas quemaban y Gimnasia se trajo del norte un punto importantísimo pensando en lo que viene, porque quedan 24 puntos en juego y Sarmiento quedó a 9. La Plata es carnaval.

El entrenador de Gimnasia, Pedro Troglio, es el que más clara la tiene, porque sabe que el objetivo es ascender, no salir campeón de la B. El Lobo tiene que volver a Primera en junio de este año y va camino a eso, con un equipo comprometido y un técnico que aprendió de sus errores pasados. Hoy era imposible jugar, la cancha perjudicaba a ambos equipos y a Niell ya no le llegaba limpia la pelota, es por eso que optó por poner a Quiroga para soñar con una posible victoria con un gol de cabeza. Más allá de las limitaciones del delantero, que son muchas, es lo que hay. El único alto del banco de suplentes era él y había que apostar a los rascacielos, sin embargo sus compañeros no le tiraron ni un centro, pero eso ya no es culpa del lungo.

Gimnasia es un equipo cauto que sabe cuándo puede ganar los partidos, juega con esa tranquilidad y si las cosas se complican sabe en qué momento conformarse. Da la sensación de que siempre quiere sumar de a tres, como todos, pero cabe la aclaración porque Pereyra fue el autor del 1-1 y no festejó el gol, fue directamente a buscar la pelota. Ni el gordo ni Gimnasia querían empatar, todavía faltaba una hora de partido. El desenlace del encuentro detonó en que el “puntito inteligente” no era tan malo, pero sirvió para demostrar que este equipo vive con tanta intensidad los partidos que ya ni siquiera festeja los goles, porque toda la euforia se la quiere guardar para junio, cuando el Lobo vuelva a Primera.

Ahora viene Ferro, que está en caída libre, un equipo que se acostumbró a perder contra otro que quiere ganar siempre. El fin de semana La Plata se volverá a teñir de azul y blanco, como siempre, pero esta vez con motivos festivos, porque el camino se va acortando, quedan ocho finales, quizás, menos.

Twiiter: @Ibarraguille