Los australianos llegaron al mundial con la idea de quedarse con todo, sin embargo con el paso de los partidos algo de lo pensado falló, el rendimiento no fue el esperado y el rival mas temible para los locales se transformó casi en un tramite. Esa derrota los puso para disputar el partido por el tercer puesto y rival fue Gales. Los dirigidos por Robbie Deans lograron quedarse con el bronce después de un ajustado 21 a 18.
La fiebre mundialista empezó a bajar pero el escenario en el Eden Park fue más que aceptable, Australia no quería poner en juego su prestigio y buscaba cerrar su actuación en la copa de la mejor manera.
El partido fue monótono, se notaron serios problemas a la hora de manejar la pelota con las manos y por momentos se cortaba mucho el juego.
Gales se mostraba muy firme en la defensa y eso ponía nervioso al rival, sin embargo más allá de que Gales arranco sumando, Australia fue el primero en apoyar en el in goal y lo hizo dos veces, mientras que los galeses lograron pasar la defensa solo una vez y en el final del partido.
Lo deportivo es importante pero los partidos se ganan y eso tenia que hacer Australia.




Comentarios