Archivo

La recomendada de la semana: The Perfect Host (2010)

No sé cómo ni dónde ni porque. Pero llegué a esta película. Sí, es reciente, no estamos hablando de una reliquia alemana en blanco y negro de 1945 repleto de mujeres desnudas y hombres mayores con bigotes falsos. Y uno sale a ver que puede suceder. Y se termina encontrando con una película que efectivamente me agradó mucho pero que efectivamente no es para cualquiera. Es una de esas hermosas películas extrañas de géneros, en el sentido positivo, claro está. La trama representa a un ladron que, escapando de la policia, termina tomando una carta del buzón de una linda casa, para ingresar a la misma haciéndose pasar por la persona que era mencionada en la misma postal. Todo para poder encontrar un lugar para quedarse, robarle y luego huir con su novia para concluir el robo. Pero el hombre de la casa parece ser más vivo de lo que pensamos, y hasta no tanto. El hombre de la casa llamado Warwick es interpretado por David Hyde Pierce, quizás lo tengan de Frasier, y realmente se come la película. Sin embargo, el protagonista, de caracteristicas similares a un joven Ray Liotta, es Clayne Crawford, quién hace las cosas muy bien y sobresale también. Para tenerlo en cuenta. Vale decir que no hay muchos personajes en la película, a su vez. Lo más importante es mencionar que, a pesar de que la trama no lo aparezca, y hasta inclusive, a pesar de que por momentos la película no lo parezca, el motor del filme es su inteligente humor negro. Del cuál está repleto. O esa cuota de realismo exacerbado, de caracterización maximizada si quieren decirlo así. Llegando apenas a los 100 minutos, la diversión se caracteriza por ser rebosante, repleto de situaciones que se asemejan desde lo ridículo y lo incómodo hasta lo inocente y chocante a un viaje con un conocido con el que no querés viajar, y te lo tenés que fumar hasta el transporte llegue a destino. Y no podés saltar en camino. Porque podés llegar a morir. El rico afeminado de la casa se manifiesta finamente como un hombre siempre ubicado, gentil y conciso. Tan agradable como pretencioso. Tan simpático como extra-sensible. Y debe optar por creerle a un hombre con la pierna bañada en sangre, un revolver no a la vista en el pantalón, un grupo de cicatrices que cantan una canción de Led Zeppelín en su cara, y unos bruscos moretones en su brazo. Simple como no suena. La dirección está a cargo de Nick Tomnay, quién antes no había hecho más que: 1_ La paja., y 2_Un corto titulado The Host, que era previo a esta película y en el cuál estaría inspirado. Para ver. Y opinar. No a todos les va a gustar.

No sé cómo ni dónde ni porque. Pero llegué a esta película. Sí, es reciente, no estamos hablando de una reliquia alemana en blanco y negro de 1945 repleto de mujeres desnudas y hombres mayores con bigotes falsos.

Y uno sale a ver que puede suceder. Y se termina encontrando con una película que efectivamente me agradó mucho pero que efectivamente no es para cualquiera. Es una de esas hermosas películas extrañas de géneros, en el sentido positivo, claro está.

La trama representa a un ladron que, escapando de la policia, termina tomando una carta del buzón de una linda casa, para ingresar a la misma haciéndose pasar por la persona que era mencionada en la misma postal.
Todo para poder encontrar un lugar para quedarse, robarle y luego huir con su novia para concluir el robo. Pero el hombre de la casa parece ser más vivo de lo que pensamos, y hasta no tanto.

El hombre de la casa llamado Warwick es interpretado por David Hyde Pierce, quizás lo tengan de Frasier, y realmente se come la película. Sin embargo, el protagonista, de caracteristicas similares a un joven Ray Liotta, es Clayne Crawford, quién hace las cosas muy bien y sobresale también. Para tenerlo en cuenta. Vale decir que no hay muchos personajes en la película, a su vez.

Lo más importante es mencionar que, a pesar de que la trama no lo aparezca, y hasta inclusive, a pesar de que por momentos la película no lo parezca, el motor del filme es su inteligente humor negro. Del cuál está repleto. O esa cuota de realismo exacerbado, de caracterización maximizada si quieren decirlo así.

Llegando apenas a los 100 minutos, la diversión se caracteriza por ser rebosante, repleto de situaciones que se asemejan desde lo ridículo y lo incómodo hasta lo inocente y chocante a un viaje con un conocido con el que no querés viajar, y te lo tenés que fumar hasta el transporte llegue a destino. Y no podés saltar en camino. Porque podés llegar a morir.

El rico afeminado de la casa se manifiesta finamente como un hombre siempre ubicado, gentil y conciso. Tan agradable como pretencioso. Tan simpático como extra-sensible. Y debe optar por creerle a un hombre con la pierna bañada en sangre, un revolver no a la vista en el pantalón, un grupo de cicatrices que cantan una canción de Led Zeppelín en su cara, y unos bruscos moretones en su brazo. Simple como no suena.

La dirección está a cargo de Nick Tomnay, quién antes no había hecho más que:
1_ La paja., y 2_Un corto titulado The Host, que era previo a esta película y en el cuál estaría inspirado.

Para ver. Y opinar. No a todos les va a gustar.