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Estadios por el mundo (II): La Bombonera

Boca Juniors, como ya se sabe, es uno de los clubes más grandes del fútbol argentino y mundial. Su estadio, llamado Alberto J. Armando y reconocido globalmente como la Bombonera, no se queda para nada atrás. Poblado de historia, vueltas y una capacidad para 50.000 espectadores, el estadio Xeneize es, además, uno de los más grandes y creativos del país.

Boca Juniors, como ya se sabe, es uno de los clubes más grandes del fútbol argentino y mundial. Su estadio, llamado Alberto J. Armando y reconocido globalmente como la Bombonera, no se queda para nada atrás. Poblado de historia, vueltas y una capacidad para 50.000 espectadores, el estadio Xeneize es, además, uno de los más grandes y creativos del país.

Recién fue a mediados de la década del 20′ cuando Boca Juniors pudo instalar definitivamente su campo de juego, esta vez en Brandsen y Del Valle Iberlucea. Anteriormente, ese club creado en el barrio de La Boca en 1905 había dado vueltas y vueltas para constituir finalmente su hogar, cometido que se logró dos décadas más tarde de su creación ubicándose el predio en plena Boca, tal como se había deseado desde el principio.

Al principio, el pequeño estadio contaba con lo que todos en aquella época: tablones de madera, columnas altas y no tanto lujo, pero el deseo de un barrio entero ya había comenzado a gestarse y empezaría a partir de ese momento una serie de acciones que permitirían cumplirlo definitivamente.

Fue recién en 1937 cuando, de la mano del presidente Camilo Cichero, el club dio su siguiente gran paso: fue, en parte, gracias a la aprobación de una ley nacional, en la que el presidente de la AFA de aquel momento, Eduardo Sánchez Terrero, tuvo mucho que ver. La misma permitía a las entidades financieras la concesión de préstamos en títulos de la deuda pública a entidades deportivas que contaran con terreno propio.

Con semejante noticia, el mandatario mayor de Boca Juniors no tardó en darle inicio a la construcción: el proyecto estaba tasado en un total de 3 millones y medio de pesos entre estadio y terreno, cifra que en aquella época resultaba muy significativa. Con el apoyo de múltiples asociados, personalidades y mandatarios, la obra pudo al fin concretarse.

El diseño había sido encargado en 1932 a Viktor Sulčič, un arquitecto esloveno nacionalizado argentino que también creó el Mercado del Abasto, hoy utilizado como shopping de compras. Contando con gradas, butacas y palcos, el nuevo estadio de cemento sería rodeado con otras instalaciones como pileta de natación, cancha de básquet, oficinas de administración y hasta una biblioteca: la construcción sería completa y definitiva.

Ya en 1940, la grata noticia de que el estadio de Boca Juniors había sido terminado fue una de las más gratas y pasó la historia del club. La inauguración del mismo se hizo a lo grande el 25 de mayo de ese año: además de un desfile de atletas y futbolistas de distintas divisiones, se izó la bandera y el monseñor Copello bendijo las obras,  dejando para el final un partido en el que el Xeneize venció a San Lorenzo por 2 a 0.

La inauguración por torneos oficiales se llevaría a cabo ese mismo año: esta vez fue ante Newell’s Old Boys, siendo el resultado también 2 a 0 para Boca. Al año siguiente, en 1941, se finalizó la construcción de la segunda bandeja de la tribuna Natalio Pescia, mientras que en la década del 50′ se construirían las terceras bandejas además de instalarse el sistema de iluminación artificial.

En 1986, el nombre oficial pasó a ser Estadio Camilo Cichero, en honor a la persona más influyente en el proceso de creación de la Bombonera. Ya en el año 2000, de la mano de Mauricio Macri, el establecimiento recibiría su nombre definitivo: Alberto J. Armando, quien fuera el mandatario mayor de Boca Juniors en las décadas del 60′ y el 70′ y que había fallecido 13 años atrás.

Las siguientes modificaciones idílicas llegarían justamente en la gestión de Macri, en 1996. Los palcos amarillos ubicados hacia la calle Del Valle Iberlucea fueron demolidos y reemplazados por plateas preferenciales y palcos VIP, los cuales habían sido subastados y unos de los compradores eran Diego Maradona y Carlos Bilardo.

A lo largo de su historia, tanto Boca como la Bombonera y su hinchada, comúnmente llamada Jugador Nº12 por el apoyo constante, han adquirido cierta reputación basada en la garra y el aliento. Tal es así que se ha adaptado una metáfora bastante real; la misma cuenta que “La Bombonera no tiembla, late”, debido a los temblores que constantemente sufre el suelo, y por lo tanto todo el estadio, con el movimiento de la gente al alentar.

El 7 de diciembre del año 2000, una de las bandas más grandes y significativas de nuestro rock tocaría en la Bombonera, pero no iba a ser un concierto más: Sui Generis, formada por Charly García y Nito Mestre, volvería a los escenarios dejando atrás 20 años de discordia y haciendo rugir al Alberto J. Armando con 37 temazos y varios invitados, entre ellos León Gieco, Mercedes Sosa, Fito Páez, Gustavo Cerati y Pedro Aznar.

Damos por finalizada la segunda entrega de esta nueva sección de Rock ‘N Ball, en la que no podíamos dejar para más tarde al Estadio Alberto J. Armando, “la Bombonera”, debido a su magnitud y a la del club del cual es parte, Boca Juniors.

Twitter: @NaachoPiccardo