Entrevistas

José Palazzo: “El Cosquín Rock no es para cagones”

Histriónico, el padre del festival destaca a los artistas que “se hicieron lugar” y también planea ampliar la gira por Latinoamérica en 2018 y 2019. Confiesa que pensó en mudar el Cosquín a Mar Del Plata y bromea con al presencia, inalterable, de "Las Pelotas". Palazzo, un hombre inquieto e imparable, que no cesa de apostar.

El productor del mega festival, que cumplirá en 2018, 18 años, charló con Rock ’N Ball en la presentación oficial de la grilla. Contento y entusiasmado, Palazzo destacó que “El Cosquín cumplió la mayoría de edad y salió a recorrer latinoamérica”.

En esta edición, el tradicional festival será de tan sólo dos días, con más de 150 bandas, una muestra de Charly García intitulada “Los Ángeles de Charly” y un espacio para relalizar deportes extremos, destrezas físicas y demás divertimentos. Además, estarán los Food Trucks y mucho más, todo en las 9 hectáreas que posee el ya tradicional predio del Aeródromo de Santa María de Puntilla. “Esta semana empezamos a cortar el césped”, se entusiasma Palazzo, que augura que habrá “Cosquen Rock” en Chile y, también, en Uruguay.

RNB: Yo quería que me cuentes un poco la experiencia latinoamericana, ¿cómo fue llevar al Cosquín para allá?
José Palazzo: Un loco como nosotros hace un festival en Guadalajara que se llama “Rock por la Vida”. Se llama Alejandro Tabares y un día me llamó y me dijo ‘tenemos que hacer tu Cosquín Rock acá, porque hay una comunidad grande de Argentinos y yo quiero que coman choripán”. Le contesté que para eso llevábamos una parrilla y listo (risas). Empezamos a trabajar hace dos años y en febrero de este año lo hicimos. Y logramos sumar un cartel que para México es muy importante y una semana antes se agotaron las entradas. Yo creía que era Gardel. En Latinoamérica es un poco distinto. Tenemos una gran ventaja, el Rock Argentino, en Latinoamérica goza de muy buena reputación gracias a tipos como Gustavo Cerati, Los Fabulosos Cadillacs, Fito, Charly, que laboraron tanto e hicieron que nosotros seamos muy bien vistos, a nivel musical, en el continente. Entonces, aprovechando ese laburo, empezamos a desarrollar el Cosquín como un festival argentino, pero con integración de cada uno de los países, en Perú hubo 15 bandas peruanas, en Colombia la mitad del cartel (allá le dicen así) fue colombiano, en Bolivia, la mitad fue boliviana y México cerraron todos artistas mexicanos. A partir de ahí empezamos a combinar artistas argentinos, no sólo muy convocantes. Por ejemplo, llevamos a “Los Guasones”, “La Beriso” y “Las Pelotas” que nunca habían tocado en Guadalajara, entonces, eran completos desconocidos allá, ese era el desafío.

RNB: ¿Y que rebote tuvieron?
JP: Tuvieron muuuuuuuuy buen rebote. Eruca Sativa, por ejemplo, fue impresionante. Lo que fue sucediendo fue que muchos artistas, que acá son muy populares, allá hicieron el trabajo inverso y tocaron a las tres de la tarde, esa experiencia dio muy buen resultado. Se fueron muy contentos todos. En Bolivia, por ejemplo, Ciro tocó a las 7 y media de la tarde y Skay tocó una hora después, con poco público, mucho del público estaba viendo las bandas bolivianas. Nuestros socios en esos países se quedaron muy contentos con esta primera edición del Cosquín, y varios lo quieren repetir. Para no repetir todo, elegimos nada más tres que vamos a repetir, que son Lima, Bogotá y Guadalajara y vamos a agregar otras ciudades en Chile y, probablemente, Uruguay. Ojalá que en 2019 podamos agregar otros países.

RNB: Yendo a esta edición del Cosquín, el núcleo es como que se viene repitiendo, pero aparecen nuevas firmas, Airbag, Sueño de Pescado, El Mató, ¿Cómo los convenciste para que se sumen ahora?
JP: Muchos d ellos artistas que nosotros fuímos eligiendo, tiene que ver con lo que va sucediendo en la realidad. Sueño de Pescado tuvo un gran crecimiento, Airbag también, Los Espíritus también, El Mató nunca había tocado en el Cosquín, Residente había tocado en Cosquín con Calle 13 y este año aceptó tocar temprano, entonces el desafío fue armar una grilla con los que no podían faltar, que los festivales los necesitan y la gente los pide, pero no dejar de lado un montón de talentos y artistas que vienen transformándose en populares, e incluso algunos que no lo son, pero que también nos gustaban mucho, hicimos un escenario Stoner, donde está Pez, Octafonic, Todo Aparenta Normal, los mendocinos de “Usted Señamelo”  y “Perras On The Beach” también han crecido mucho, está “Barco”, está “indios”, está “Militanets del Clímax”.

RNB: Sos una suerte de seleccionador, no? Porque tenés que evaluar toda la escena e incluso las sub escenas. ¿Cómo se encara ese trabajo?
JP: Sería injusto nombrarme sólo a mí, porque son cuatro equipos de personas. Hay una persona que me ayuda con el reggae, otra con el metal, otra con los artistas nuevos del pop, que están creciendo mucho y hay un grupo de gente que me ayuda para buscar esas “perlitas”. Hay un equipo de programación. Yo soy al que putean, pero hay un equipo. Y esa parte está muy buena. Nos juntamos desde que termina el Cosquín una vez por semana, más allá de las bandas que quieren tocar, que nos llaman para estar.

RNB: ¿Hay alguna posibilidad que alguna vez el Cosquín se mude dentro de la Argentina?
JP: Sí, la hay. De hecho, una vez, íbamos a llevarlo a Mar del Plata y el slogan era “Cosquín necesitaba una salida al mar”. Pero ahora que fuímos a Lima, cagó el slogan, porque lo hicimos al lado del Mar. Estamos muy cómodos, porque la montaña tiene sus cosas, características, estoy ansioso por ver el atardecer con “La Vela Puerca” en las sierras. Son 7 escenarios y 9 hectáreas que nosotros empezamos a producir desde la semana pasada. Todo es muy costoso, el festival cuesta 60 millones de pesos. La realidad es que esto no es para cagones, trasladar eso es muy difícil si uno no conoce bien el terreno. Va a ser paulatino, pero puede pasar tranquilamente. 

RNB: El público es tan federal como el festival, ¿Qué nos podés decir sobre ellos?
JP: El 18 de febrero de 2001, el presupuesto de publicidad era de alrededor de $10 mil. Entonces, hicimos un “boca en boca” y cuando nos pusimos en la la Plaza Próspero Molina, hace 18 años, teníamos vendidas alrededor de 2700 entradas para el día de Piojos y 3000 y pico para el día de Bersuit y Divididos. Y vendimos 9000 para cada día, o sea, en puerta vendimos tres veces más. Sin publicidad, empezó a llegar gente de todo el Interior. Esa gente lo tomó como propio al festival. Se ha transformado en un programa que excede lo musical y que tiene que ver con el peregrinaje, los viajes, los amigos, la comida, la bebida, el río y el festival.

RNB: ¿Una de las cosas que te falta es que La Renga toque en Cosquín Rock?
JP: Sí, es una de las cosas que me falta. Casualmente recién estuve charlando con ellos. La realidad es que yo hago todos los shows de La Renga, tuve la posibilidad de colaborar con ellos en sus shows de Huracán, en su vuelta a la Capital y muchas veces, yo no le propongo a una persona que no esté en un lugar que no quiere estar. Y no es que no quieran estar, en algún momento se va a dar supongo, cuando todo fluya, por ahora, no son candidatos.

RNB: Recién dijiste “esto no es para cagones”, ¿Cómo haces para producir este festival con la situación económica que atraviesa el país en este momento?
JP: (Piensa) Tengo un equipo de trabajo muy bueno, un socio que es un loco, y el festival lleva muchos años. Las marcas nos acompañan. En esta industria, es muy raro que un sponsor se mantenga en el tiempo, sin embargo, nosotros tenemos las mismas marcas que nos acompañan desde hace 15 años y apuestan todos los años a acompañarnos en esta patriada. El festival es un proyecto que a veces es inviable, durante el año hacemos muchas actividades comerciales y creemos que es un modelo que puede subsistir económicamente en el tiempo, pero también sabemos que está muy bueno, para nosotros como productora poder llevar adelante el proyecto. Si bien no es para cagones, nosotros le tenemos mucha fe. Todos los años, cuando faltan tres días para que empiece, creemos que está bueno haberse subido a ese barco. 

La única banda que estuvo presente en las 18 ediciones del Cosquín Rock es “Las Pelotas”, ante esta realidad, para la última pregunta, lo chicaneamos a Palazzo con este dato

RNB: ¿Sin Las Pelotas, hacés el Cosquín Rock?
JP: Y…sería difícil. Salvo que Germán se asocie conmigo y empiece a producirlo. Te digo una cosa. Este año, pensé en algún momento “bueno, Las Pelotas, no”, pero cumplimos 18 años, ¿Cómo no van a estar festejándolo Las Pelotas? Creo que tenía pelo Germán cuando debutó en Cosquín.