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Un empate que vale un poco más

“Si hacen lo que yo digo, el partido sale como nosotros queremos”. Imagino que estas fueron las palabras de Carlos Bianchi en el vestuario de Boca antes de comenzar el partido ante Newell’s por los cuartos de final de la Copa Libertadores, porque en el primer tiempo el Xeneize opacó la presencia del mejor equipo del fútbol argentino en La Bombonera. El resultado del encuentro fue 0-0, en otra época este empate dejaba sabor a poco, pero con el valor del gol de visitante y teniendo en cuenta los espacios que deja Newell’s cuando busca hacerse protagonista del partido, Boca hizo negocio para viajar a Rosario. Este equipo ganó en Ecuador, en Uruguay y le hizo el gol que necesitaba al campeón del mundo en Brasil para pasar los octavos de final. La Lepra sorprendió a todos, porque jugó el peor primer tiempo desde que Tata Martino es el entrenador, no porque haya querido que sea así, sino por los méritos de Boca, que no lo dejó jugar casi nunca. Nacho Scocco jugó siempre sobre los laterales y por más de que en el mano a mano ganó en reiteradas ocasiones, su único disparo al arco llegó a los 25’ del segundo tiempo, en la única llegada clara de Newell’s en todo el partido. No fue casualidad, porque los rosarinos no se achicaron en La Bombonera, simplemente no pudieron jugar, porque estratégicamente Boca hizo el partido que quiso. Los empates no se festejan, menos de local, pero hay que reconocer al equipo dirigido por Carlos Bianchi, que deambula por los últimos puestos en el Torneo Final, porque los nombres propios volvieron a resurgir y es por eso que Boca comenzó a encontrar una identidad, la cual se basa en la presión. Pasó contra Corinthians acá y en Brasil, lo mismo esta noche contra el mejor equipo del fútbol argentino desde hace un tiempo. Newell’s no pudo, porque Boca quiso. La Lepra se sintió tan incómodo en la Bombonera, que por momentos priorizó dejar pasar el tiempo antes que intentar hacer el juego que mejor hace. Eso también fue virtud del Xeneize, ya que Newell’s llegó como favorito y por momentos fue desdibujado por un equipo que hace un mes no existía y de repente, en las etapas decisivas, cuando los porotos valen más, apareció. El duelo que todos esperaban era el de Juan Román Riquelme y Gabriel Heinze, porque desde la salida del capitán de Boca de la Selección argentina en el 2008, luego de la renuncia de Alfio Basile y el arribo de Diego Maradona, no se habían vuelto a ver en una cancha. Solo hubo un saludo cordial antes de que comenzara el encuentro, pero luego, con el partido iniciado, los duelos los ganó casi siempre el de Boca, quien sabía que la clave estaba a las espaldas del defensor. Fue así, la pelota siempre pasó por el agujero que dejaban en sus espaldas el Gringo y Milton Casco. El desgaste del primer tiempo, hizo que Boca no pueda seguir explotando ese sector en la segunda mitad. Fue empate, señores. La serie está más abierta que nunca, porque Newell’s tendrá que salir a ganar en Rosario, ya que los empates con goles benefician a Boca, y en caso de volver a igualar 0-0, ya sabemos cómo termina la historia: 0800-111-D10S.

Twitter: @Ibarraguille

“Si hacen lo que yo digo, el partido sale como nosotros queremos”. Imagino que estas fueron las palabras de Carlos Bianchi en el vestuario de Boca antes de comenzar el partido ante Newell’s por los cuartos de final de la Copa Libertadores, porque en el primer tiempo el Xeneize opacó la presencia del mejor equipo del fútbol argentino en La Bombonera.

El resultado del encuentro fue 0-0, en otra época este empate dejaba sabor a poco, pero con el valor del gol de visitante y teniendo en cuenta los espacios que deja Newell’s cuando busca hacerse protagonista del partido, Boca hizo negocio para viajar a Rosario. Este equipo ganó en Ecuador, en Uruguay y le hizo el gol que necesitaba al campeón del mundo en Brasil para pasar los octavos de final.

La Lepra sorprendió a todos, porque jugó el peor primer tiempo desde que Tata Martino es el entrenador, no porque haya querido que sea así, sino por los méritos de Boca, que no lo dejó jugar casi nunca. Nacho Scocco jugó siempre sobre los laterales y por más de que en el mano a mano ganó en reiteradas ocasiones, su único disparo al arco llegó a los 25’ del segundo tiempo, en la única llegada clara de Newell’s en todo el partido. No fue casualidad, porque los rosarinos no se achicaron en La Bombonera, simplemente no pudieron jugar, porque estratégicamente Boca hizo el partido que quiso.

Los empates no se festejan, menos de local, pero hay que reconocer al equipo dirigido por Carlos Bianchi, que deambula por los últimos puestos en el Torneo Final, porque los nombres propios volvieron a resurgir y es por eso que Boca comenzó a encontrar una identidad, la cual se basa en la presión. Pasó contra Corinthians acá y en Brasil, lo mismo esta noche contra el mejor equipo del fútbol argentino desde hace un tiempo. Newell’s no pudo, porque Boca quiso.

La Lepra se sintió tan incómodo en la Bombonera, que por momentos priorizó dejar pasar el tiempo antes que intentar hacer el juego que mejor hace. Eso también fue virtud del Xeneize, ya que Newell’s llegó como favorito y por momentos fue desdibujado por un equipo que hace un mes no existía y de repente, en las etapas decisivas, cuando los porotos valen más, apareció.

El duelo que todos esperaban era el de Juan Román Riquelme y Gabriel Heinze, porque desde la salida del capitán de Boca de la Selección argentina en el 2008, luego de la renuncia de Alfio Basile y el arribo de Diego Maradona, no se habían vuelto a ver en una cancha. Solo hubo un saludo cordial antes de que comenzara el encuentro, pero luego, con el partido iniciado, los duelos los ganó casi siempre el de Boca, quien sabía que la clave estaba a las espaldas del defensor. Fue así, la pelota siempre pasó por el agujero que dejaban en sus espaldas el Gringo y Milton Casco. El desgaste del primer tiempo, hizo que Boca no pueda seguir explotando ese sector en la segunda mitad.

Fue empate, señores. La serie está más abierta que nunca, porque Newell’s tendrá que salir a ganar en Rosario, ya que los empates con goles benefician a Boca, y en caso de volver a igualar 0-0, ya sabemos cómo termina la historia: 0800-111-D10S.

Twitter: @Ibarraguille