El viernes 9 de octubre, Uniclub fue el escenario elegido por Promo X Cierre para presentar en vivo “Cómo conseguir wachas”, el disco debut que había salido el 17 de agosto. El setlist tuvo 25 ítems entre canciones, interludios y medleys: cayeron los trece temas del álbum completo y, además, cuatro canciones inéditas que todavía no tienen versión de estudio. Y lo hicieron con la sala llena, algo que no es menor para un proyecto que hace apenas unos meses ni siquiera mostraba la cara.
En vivo, el ritmo de ráfaga del disco se tradujo bien. El show arrancó con un interludio para “pedir permiso” y el tema que abre el álbum para abrir la puerta, y siguió con un tramo veloz pensado para que nadie respire demasiado: canciones de dos minutos que aparecen y se van antes de que uno se acostumbre, convertidas en un set de ritmo sostenido. Al fondo del escenario, debajo del logo del grupo, un cartel decía “EL TERROR DE LAS IA”, un chiste más en un set que no se toma demasiado en serio, aunque sí a sí mismo.

Porque Promo X Cierre es una de las historias más frescas del rap argentino de 2026 y nació casi de casualidad. La idea original era que Priveloop y Psicomance produzcan con Tarufa como solista, pero a él le empezó a incomodar la fórmula y el proyecto terminó siendo un grupo de cuatro, todavía sin nombre. Primero llegó la música, después los dibujos del ilustrador Pryi, que además firmó la portada, y de ahí salió la decisión de reemplazar las caras por personajes animados: “que se corra el eje de nuestra jeta”, resumieron. El resultado, editado bajo el sello OVXL, con bases de Priveloop y Psicomance, es hip hop abstracto: loops sucios, beats que se corren del lugar común y un flow que no se queda quieto. Encima de eso, el humor como armadura y como válvula. Ellos lo explican con Capusotto, el humor “dosmilero” y Larry David, y con una regla clara: no hacerse los porongas, no caer en el ego trip y ridiculizarse a uno mismo tanto como a lo que lo rodea. Tarufa lo resume en el último tema del disco cuando rapea “canalizo con humor todo el odio que guardo”, y lo hace con un cruce poco frecuente: Foucault y Maped en la misma estrofa, la cita culta y el chamuyo de esquina sin pedir permiso. “Un collage de pavadas”, definieron, tomando una descripción ajena.
Lo que realmente lo distingue es la cantidad de Argentina que le cabe en cada verso. Las letras funcionan como una sobremesa donde conviven el gordo Pichuco con el gordo Porcel, Silvio Soldán con Guido Kaczka y Mauro Viale, Marechal con Calamaro, Cecilia y Fito, Horacio Guarany y hasta el Club del Clan. El cine también tiene su lugar —de Bazin a Bogart, pasando por Luis Machín y Roly Serrano— y el mapa es tan porteño y bonaerense como se pueda: Zárate, el pueblo de Tarufa, que aparece como “la mancha”; la avenida Scalabrini Ortiz, Corrientes y Ugarte, el colectivo 130, Parque Chas y una pizzería de Munro. Y el fútbol está en todos lados: Palermo, el descenso, Grondona y hasta un penal que lo define todo, con Tarufa declarándose hincha de la Academia: “Aunque quiera estar tranquilo, sigo siendo de Racing”.

El lunfardo no es decoración, es el idioma de base. Los samples hacen el mismo trabajo desde otro lado. Una entrevista a propósito de la “historia cinematográfica” de Martín Palermo abre uno de los temas, un fragmento de panel televisivo cierra otro, y el último del disco se apoya en versos de “Volver”, de Gardel y Le Pera. A eso se suman invitados como Doly Flackko, Simoncito, ISMA (ARG), Halpe y Santicuado.Q, gente que ellos mismos escuchaban antes de compartir estudio, y que le dan variedad a un disco donde casi todos los temas rondan los dos minutos.
De vuelta al escenario, la segunda mitad fue la de las sorpresas. Los inéditos se fueron colando a lo largo del set como adelanto de lo que puede venir, y uno de ellos, “Parque Chas”, retoma un barrio que ya asomaba en el disco, cuando Tarufa rapea “siento que no salí más desde que entré a Parque Chas”. También hubo un medley que juntó tres canciones y un “Octavo color” que arrancó con intro sin batería, un detalle que va con la identidad drumless del proyecto y que no es poca cosa para un tema que, según contaron, tiene un año y medio y unas 40.000 versiones. El cierre fue una bajada de persiana en tres tiempos, con el último tema del disco como punto más alto.

La conclusión es simple: Promo X Cierre es una revelación del rap argentino y una promesa a seguir en la escena nacional. Tiene un disco debut que ya se discute, una forma propia de mezclar el barrio con la literatura, el humor con la bronca y la cultura popular con la alta, y un directo que prueba material nuevo en vez de vivir de lo que ya salió. Ellos mismos dijeron, hablando de uno de sus temas, que están tratando de que su carrera sea una lluvia de ranas, y lo de Uniclub dejó la sensación de que esa lluvia recién empieza.




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