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La mafia: elemento clave en la historia del Jazz

Es bien sabido que el género musical conocido como el jazz comenzó a finales de 1890, sin embargo, su apogeo recién comienza alrededor de 1920. Pero lejos de ser una da los estilos musicales más influyentes de hoy en día -convengamos que el rock americano se originó del jazz y el blues-, en 1924 un periodista del New York Times lo llegó a clasificar como “el retorno de la música de los salvajes”.

[caption id="attachment_37753" align="aligncenter" width="384" caption="El jazz de 1920: "el retorno de la música salvaje""][/caption]

Pese a la popularidad que iba adquiriendo la música, muchos clubes cuyos dueños eran ostentosos miembros de la comunidad blanca se negaban a contratar a los músicos de color. Pero afortunadamente para la historia del jazz, el proceso de prohibición de la droga en Estados Unidos y la venta de alcohol ilegal proporcionaron incrementos enormes en las arcas de las mafias sicilianas que desde la década de 1980 comenzaron a asentarse en Nueva York y Chicago, quienes decidieron invertir en clubes, cabarets y bares de muchas ciudades a lo largo del país. El famoso productor discográfico John Hammond aceptó muchos años más tarde que “tres cuartas partes de los clubes y cabarets de jazz estaban controladas por la mafia”.

[caption id="attachment_37752" align="aligncenter" width="384" caption="El clarinetista Mezz Mezzrow no tuvo inconvenientes en enfrentar a Scarface."][/caption]

Al ser inmigrantes, los miembros del crimen organizado conocían por experiencia personal la discriminación y el racismo, por lo que sintieron afinidad por los músicos negros del sur que no podían –o no tenían permitido- tocar en los clubes, restaurantes y teatros legales. Justamente ese fue el punto de inflexión en la historia del jazz. Los capos y dueños de los bares ilegítimos permitieron a los músicos tocar libremente su música, abriendo las puertas a la creatividad personal de cada uno sin límites ni frenos. Fue la época dorada del género. El trompetista Rex Stewart afirmó que no hubo mejores oportunidades para los artistas como en esos años, al comentar que “te podían despedir a las once de la noche y a las doce ya estabas en otro club tocando la trompeta”.

[caption id="attachment_37749" align="aligncenter" width="336" caption="Al Capone era dueño de algunos de los clubes más importantes de jazz de Chicago."][/caption]

En esos momentos, muchos mafiosos que luego se hicieron mundialmente conocidos -Vito Genovese, Al Capone, Lucky Luciano y Carlo Gambino, entre otros- tenían menos de 30 años, por lo que sentían un fuerte apego por la música y eran generosos con los músicos. El pianista Earl Hines recordó el actuar de Scarface al llegar al club: “Le gustaba entrar al club con sus hombres y hacer que la banda tocara lo que le pedían. Era muy generoso con sus propinas de 100 dólares”. Además, los músicos recibían préstamos con muy pequeñas tazas de interés y acceso libre a drogas. Sin embargo, había reglas. Debían quedarse callados sobre lo que sabían, seguir el juego y sobre todo no preguntar. El trompetista Muggsy Spanier presenció la muerte de dos hombres tiroteados y debió seguir tocando como si nada, mientras que el pianista Pinetop Smith no tuvo la misma suerte y murió de un disparo en pleno escenario. Incluso los músicos más famosos debían andar con cuidado: cuando Louis Armstrong cambió de representante –otorgado por mafias- se vio obligado a tener custodia las 24 horas durante meses. Se dice que la carrera de Joe King Oliver cayó en picada debido a sus cruces negativos con la mafia.

[caption id="attachment_37748" align="aligncenter" width="384" caption="Incluso Louis Armstrong debió cuidarse luego de cambiar de mafias."][/caption]

Sin embargo hay una anécdota que queda en el recuerdo, un músico que le hizo frente al mafioso más importante que vivió en Estados Unidos: Al Capone. El suceso se dio cuando el capo decidió que el clarinetista Mezz Mezzrow –uno de los primeros artistas blancos de jazz- debía despedir a su cantante del club Arrowhead, propiedad de Scarface.  Pero lejos de callarse, el jazzista le recriminó: “¿Porqué? ¡Tú no podrías distinguir un buen whisky con el olfato, y supuestamente esa es tu especialidad! No me hables de música”. Lejos de enfurecerse y probablemente matar al músico, el capo mafia comenzó a gritar de la risa: “¡Escuchen al profesor, este tipo tiene huevos!”. Finalmente a Mezzrow se le permitió vivir pese a ese flirteo con Al Capone y prosiguió su carrera, tanto como músico como dealer de marihuana.

Es bien sabido que el género musical conocido como el jazz comenzó a finales de 1890, sin embargo, su apogeo recién comienza alrededor de 1920. Pero lejos de ser una da los estilos musicales más influyentes de hoy en día -convengamos que el rock americano se originó del jazz y el blues-, en 1924 un periodista del New York Times lo llegó a clasificar como “el retorno de la música de los salvajes”.

El jazz de 1920: "el retorno de la música salvaje"

Pese a la popularidad que iba adquiriendo la música, muchos clubes cuyos dueños eran ostentosos miembros de la comunidad blanca se negaban a contratar a los músicos de color. Pero afortunadamente para la historia del jazz, el proceso de prohibición de la droga en Estados Unidos y la venta de alcohol ilegal proporcionaron incrementos enormes en las arcas de las mafias sicilianas que desde la década de 1980 comenzaron a asentarse en Nueva York y Chicago, quienes decidieron invertir en clubes, cabarets y bares de muchas ciudades a lo largo del país. El famoso productor discográfico John Hammond aceptó muchos años más tarde que “tres cuartas partes de los clubes y cabarets de jazz estaban controladas por la mafia”.

El clarinetista Mezz Mezzrow no tuvo inconvenientes en enfrentar a Scarface.

Al ser inmigrantes, los miembros del crimen organizado conocían por experiencia personal la discriminación y el racismo, por lo que sintieron afinidad por los músicos negros del sur que no podían –o no tenían permitido- tocar en los clubes, restaurantes y teatros legales.

Justamente ese fue el punto de inflexión en la historia del jazz. Los capos y dueños de los bares ilegítimos permitieron a los músicos tocar libremente su música, abriendo las puertas a la creatividad personal de cada uno sin límites ni frenos. Fue la época dorada del género. El trompetista Rex Stewart afirmó que no hubo mejores oportunidades para los artistas como en esos años, al comentar que “te podían despedir a las once de la noche y a las doce ya estabas en otro club tocando la trompeta”.

Al Capone era dueño de algunos de los clubes más importantes de jazz de Chicago.

En esos momentos, muchos mafiosos que luego se hicieron mundialmente conocidos -Vito Genovese, Al Capone, Lucky Luciano y Carlo Gambino, entre otros- tenían menos de 30 años, por lo que sentían un fuerte apego por la música y eran generosos con los músicos. El pianista Earl Hines recordó el actuar de Scarface al llegar al club: “Le gustaba entrar al club con sus hombres y hacer que la banda tocara lo que le pedían. Era muy generoso con sus propinas de 100 dólares”. Además, los músicos recibían préstamos con muy pequeñas tazas de interés y acceso libre a drogas.

Sin embargo, había reglas. Debían quedarse callados sobre lo que sabían, seguir el juego y sobre todo no preguntar. El trompetista Muggsy Spanier presenció la muerte de dos hombres tiroteados y debió seguir tocando como si nada, mientras que el pianista Pinetop Smith no tuvo la misma suerte y murió de un disparo en pleno escenario.

Incluso los músicos más famosos debían andar con cuidado: cuando Louis Armstrong cambió de representante –otorgado por mafias- se vio obligado a tener custodia las 24 horas durante meses. Se dice que la carrera de Joe King Oliver cayó en picada debido a sus cruces negativos con la mafia.

Incluso Louis Armstrong debió cuidarse luego de cambiar de mafias.

Sin embargo hay una anécdota que queda en el recuerdo, un músico que le hizo frente al mafioso más importante que vivió en Estados Unidos: Al Capone. El suceso se dio cuando el capo decidió que el clarinetista Mezz Mezzrow –uno de los primeros artistas blancos de jazz- debía despedir a su cantante del club Arrowhead, propiedad de Scarface.  Pero lejos de callarse, el jazzista le recriminó: “¿Porqué? ¡Tú no podrías distinguir un buen whisky con el olfato, y supuestamente esa es tu especialidad! No me hables de música”.

Lejos de enfurecerse y probablemente matar al músico, el capo mafia comenzó a gritar de la risa: “¡Escuchen al profesor, este tipo tiene huevos!”. Finalmente a Mezzrow se le permitió vivir pese a ese flirteo con Al Capone y prosiguió su carrera, tanto como músico como dealer de marihuana.