Opinión

Estafando a John Lennon

Rendir homenaje a un ídolo siempre puede ser un buen gesto de parte de cualquiera. Rescatar alguna obra, algún mensaje, algún hecho que dicho individuo dejó plasmado a lo largo de su vida. Ahora bien, una cosa es querer hacerlo desinteresadamente (o mejor dicho, interesado en que tal mensaje llegue) o puede hacerlo con otros fines, en este caso, lucrativo. He aquí que tenemos el homenaje a John Lennon que el diario La Nación sacó a la venta. La colección parece venir apetitosa ya que promete la discografía solista, letras, dibujos, sus apariciones en notas periodísticas, fotos famosas e inéditas (¿inéditas? Inéditas para Argentina), introducciones de Paul du Noyer y textos de Diego Manrique. Todo se ve prometedor hasta que nos acordamos de una cosa: quién lo está emitiendo. En un precio que a mi juicio no es nada agradable para la cartera de la dama ni para el bolsillo del caballero, tenemos que un diario de este calibre está sacando la obra completa del músico británico. Lennon, personaje que se caracterizó por su rebeldía a lo largo de toda su vida, haciendo enojar a propios y a ajenos, a fans y detractores, tener que verlo en colección junto a un diario que toda su vida se opuso a su línea ideológica. Aquel que fue uno de los líderes (si se lo quiere ver así) del movimiento hippie, rehusándose a seguir las reglas del sistema impuesto por los grandes países que hizo que miles lo siguieran, y que miles de conservadores se enervaran de rabia. Aquel que entonó “Imagina que no hay países…” [Imagina there's no countries] o “y tampoco ninguna religión…” [and no religion too] en la misma canción ("Imagine"), arrimando conceptos que guardan cierta relación incluso con el anarquismo, agria palabra en la boca de aquellos que sacan a la venta sus discos. Evidentemente esta gente tampoco se animó a leer letras como “Working class hero” [Héroe de la clase trabajadora] donde John destruye al sistema tal cual ellos lo avalan. Así también “Power to the People” [Poder para la gente] donde directamente insta a la revolución, cosa que esta gente quiere evitar lo más que pueda. Tal vez uno podría preguntarse si sacar esta colección no es en todo caso una ‘apertura mental’ de parte del diario, lo que sería bastante valorable de por sí. Pero ¿vemos acaso algún signo de apertura y comprensión conjunto para/con los que piensan distinto, especialmente en este momento? No, hoy por hoy no, de hecho pareciera que pasa todo lo contrario. El único objetivo de esta salida se enmascara en la gran colección de un gran músico, pero no es otra cosa que un gran negocio con sus lectores y con quienes piensan distinto a la linea editorial, aprovechando que se cumplen años de la separación de The Beatles. Una actividad lucrativa en la que no sólo están estafando al público, también están estafando a Lennon.

Rendir homenaje a un ídolo siempre puede ser un buen gesto de parte de cualquiera. Rescatar alguna obra, algún mensaje, algún hecho que dicho individuo dejó plasmado a lo largo de su vida. Ahora bien, una cosa es querer hacerlo desinteresadamente (o mejor dicho, interesado en que tal mensaje llegue) o puede hacerlo con otros fines, en este caso, lucrativo.

He aquí que tenemos el homenaje a John Lennon que el diario La Nación sacó a la venta. La colección parece venir apetitosa ya que promete la discografía solista, letras, dibujos, sus apariciones en notas periodísticas, fotos famosas e inéditas (¿inéditas? Inéditas para Argentina), introducciones de Paul du Noyer y textos de Diego Manrique.

Todo se ve prometedor hasta que nos acordamos de una cosa: quién lo está emitiendo. En un precio que a mi juicio no es nada agradable para la cartera de la dama ni para el bolsillo del caballero, tenemos que un diario de este calibre está sacando la obra completa del músico británico. Lennon, personaje que se caracterizó por su rebeldía a lo largo de toda su vida, haciendo enojar a propios y a ajenos, a fans y detractores, tener que verlo en colección junto a un diario que toda su vida se opuso a su línea ideológica.

Aquel que fue uno de los líderes (si se lo quiere ver así) del movimiento hippie, rehusándose a seguir las reglas del sistema impuesto por los grandes países que hizo que miles lo siguieran, y que miles de conservadores se enervaran de rabia. Aquel que entonó “Imagina que no hay países…” [Imagina there’s no countries] o “y tampoco ninguna religión…” [and no religion too] en la misma canción (“Imagine”), arrimando conceptos que guardan cierta relación incluso con el anarquismo, agria palabra en la boca de aquellos que sacan a la venta sus discos. Evidentemente esta gente tampoco se animó a leer letras como “Working class hero” [Héroe de la clase trabajadora] donde John destruye al sistema tal cual ellos lo avalan. Así también “Power to the People” [Poder para la gente] donde directamente insta a la revolución, cosa que esta gente quiere evitar lo más que pueda.

Tal vez uno podría preguntarse si sacar esta colección no es en todo caso una ‘apertura mental’ de parte del diario, lo que sería bastante valorable de por sí. Pero ¿vemos acaso algún signo de apertura y comprensión conjunto para/con los que piensan distinto, especialmente en este momento? No, hoy por hoy no, de hecho pareciera que pasa todo lo contrario. El único objetivo de esta salida se enmascara en la gran colección de un gran músico, pero no es otra cosa que un gran negocio con sus lectores y con quienes piensan distinto a la linea editorial, aprovechando que se cumplen años de la separación de The Beatles. Una actividad lucrativa en la que no sólo están estafando al público, también están estafando a Lennon.