Desde temprano, el local sito en el límite entre Chacarita y Villa Crespo se convirtió en un punto de encuentro para una propuesta que buscó reunir diferentes disciplinas y miradas en un mismo espacio. Con una programación pensada para recorrer, escuchar y descubrir, Mutante propuso una jornada en la que la música convivió con el arte, las imágenes y distintas experiencias que invitaron al público a ser parte de la celebración.

Nina Suárez. (Tefi Flores)

La jornada comenzó con Sunlid, encargada de poner en marcha una tarde que iría creciendo en intensidad. Luego fue el turno de Nina Suárez y Lucy Patané, que aportaron sus propias búsquedas sonoras ante un público que acompañó la propuesta durante todo el festival. Y cuando llegó el momento de conocer a la banda sorpresa, apareció Mujer Cebra para sumar una dosis extra de energía y movimiento. Más tarde, Mi Amigo Invencible tomó el escenario, mientras que Barbi Recanati fue la encargada de cerrar la noche.

Pero Mutante fue mucho más que una sucesión de shows. A lo largo del Complejo Art Media convivieron una feria gráfica de artistas, seis DJs y distintas experiencias visuales interactivas, generando un recorrido en el que la música dialogó permanentemente con otras disciplinas. Luces, obras, imágenes y sonidos ocuparon los distintos espacios y convirtieron al festival en una experiencia para recorrer y descubrir.

Lucy Patané. (Tefi Flores)

Una jornada atravesada por la música y el arte, pero también por el encuentro. Así se vivió una nueva edición de Mutante: bandas, DJs, gráfica y visuales compartiendo un mismo espacio y una misma celebración de la escena independiente.

Fotos: Tefi Flores