Coberturas

Los decadentes y la música de toda la vida

En el marco de los festejos de sus 30 años con la música, la numerosa banda llenó de energía el Gran Rivadavia y le regaló una fiesta sin igual a su público.

Ir a ver a los Auténticos Decadentes es lo mismo que viajar en el tiempo, porque cada una de las canciones que suenan en su show por los 30 años (fueron 30 en total) te remiten a tu infancia/adolescencia y, claramente traen recuerdos aparejados que te llevan a ese lugar, donde la escuchaste por primera vez. Decir que a todos los temas que fueron tocados se los reconoce en el primer acorde es una realidad y hace de esta una crónica distinta.

La banda liderada por Cucho Parisi y secundado en la voz por Jorge Serrano es una institución de la música nacional, nadie puede decir no haber oído nunca una de sus canciones y, tampoco que nunca las cantaron a viva voz en el contexto que sea.

El teatro Gran Rivadavia comenzó a llenarse pasadas las 21, el ser día de semana y viernes complicaba la llegada al complejo, pero lentamente los 1500 lugares se fueron ocupando y la ansiedad para que la banda salga a dar su show era cada vez mayor. Pasadas las 21:30 el conjunto se hizo presente en el escenario y comenzó la catarata de clásicos: el comienzo fue con “Como me voy a olvidar” que casi presagiaba el mote de la inolvidable noche, aún cuando recién comenzaba.

La banda salió con una energía arrolladora y bastó que sonara el primer acorde para que todo el teatro se pusiera de pie y disfrutara a más no poder de la fiesta que los Decadentes regalaban. Se sucedieron “Pendeviejo”, con el gran Calabró en la pantalla de fondo, “ Los piratas”, que regaló el primer estallido de la noche en cuanto a energía y entonación intensa de la letra. Luego “Corazón“, una de las canciones que más ternura despierta y que es seguida al pie de la letra por cada uno de los presentes, y así casi sin descansos uno tras otro fueron sucediéndose los primeros temas y fue tiñéndose cada vez más de alegría el lugar. Entre el público había gente de todas las edades, y era una escena muy linda mirar para cualquier parte del lugar y ver a todos bailando de igual manera, fueran niños o gente más grande, sin pudor, tan sólo disfrutando de la música.

Los himnos musicales siguieron viniendo “Viviré por siempre”, “ Besándote “, “ El gran señor “, rotando entre las voces de cucho, Serrano y algún que otro integrante dependiendo la canción. Los Decadentes estaban dando un show sin igual, con una entrega notable y con una conexión muy grande entre sus integrantes, pidiendo todo el tiempo a la gente que cantara, siendo conscientes de que la fiesta es completa solo si la gente se sube a su nivel de potencia y alegría constantes.

El momento del break llegó de la mano de una pequeña intro melódica que dio paso a la parte acústica del concierto, “Un osito de Peluche de Taiwan” en una versión “unplugged”; apareció y fue muy aplaudida por todos, también sirvió para un pequeño descanso que era necesario luego de tanta adrenalina. “ El pájaro vio el cielo y se voló “ otro de los que se reconocen al instante sonó a continuación, y dio por finalizado el momento tranquilo de la noche. Porque ellos volvieron a copar todo el teatro de pura algarabía cuando “Vení Raquel” logró poner nuevamente de pie a todos. El “Tuta Tuta” con su música murguera que venía desde el escenario hizo que cada uno del público se moviera al compás, era realmente imposible no hacerlo.

Cucho agradeció muchas veces a los presentes, y recordó que la banda había nacido en el barrio de Floresta donde estaban, y que les encantaba estar presentándose en un teatro de barrio, además cuando obtuvo la respuesta de que varias personas estaban en su primer show de la banda, les dió la bienvenida oficial a la familia decadente.

El dinero no es todo” fue un gran momento, con la gente cantando a viva voz una gran realidad. Después cuando Parisi hizo subir a un grupo de fans a bailar “Gente que no” muchos no entendían nada, pero ellos sólo querían que la fiesta fuera compartida, y se pueden quedar tranquilos sobre eso, porque lo lograron con creces. Finalizado ese tema Cucho se acuclilló frente al público e hizo reverencias mientras era bañado en aplausos y gratitud por la increíble noche que estaban viviendo todos allí.

El invitado de la noche, el Mono de Kapanga, se subió para cantar “La Guitarra”, esa canción que remite a la rebeldía en su estado más puro, y que tuvo una gran interpretación de parte de ambos. Después sonó “Loco” otro de esos temas amados por todos, y llegó el himno “Decadentes” con el cuál el cantante “inició” a la gente en su religión. Luego terminaron dejando el escenario, amagando el fin que todavía no lo era, pero que de todas formas daba cuenta de que faltaba poco, y nadie quería que se termine.

Cuando regresaron a escena “Tanta Alegría”, “ Siga el baile”, y un cover de MemphisSopa de Letras” fueron el principio de la despedida, que se dio a las 2 horas del comienzo de la noche, que finalmente ocurrió cuando “Y la banda sigue” se apoderó de todo el lugar, siendo el grito al cielo de los Decadentes. Esa banda que ya lleva 30 años, y demuestra que se puede seguir vigente a pesar del tiempo. Porque ellos quieren seguir tocando para no dejar nunca de ser “la banda de sonido de tu vida“, como lo ponen en sus pantallas. Lo único que quieren es seguir regalando alegría a sus fieles, y para que eso pase la banda tiene que seguir, y por favor, que siga, porque se necesita siempre esa dosis de alegría que sólo ellos pueden dar.