El fútbol mundial sigue conmocionado tras el histórico veredicto emitido por la Comisión Independiente respecto al caso del Manchester City. Lo que comenzó en 2018, tras las filtraciones de Der Spiegel, escaló hasta convertirse en el proceso judicial y disciplinario más complejo y relevante de la historia moderna de la Premier League.
El club británico fue hallado culpable en 115 de los 116 cargos y enfrenta posibles sanciones por parte de la liga. La Comisión Independiente determinó que entre las temporadas 2009-2010 y 2017-2018 se cometieron una serie de infracciones que podrían acarrear graves consecuencias para los Sky Blues: multas económicas, quitas de puntos, pérdida de títulos y hasta la expulsión de la primera categoría inglesa.
Algunas de las acciones indebidas que realizó el club fueron las siguientes:
- Contratos simulados e ingresos inflados: El eje central de la sentencia determinó que el City utilizó acuerdos comerciales falsos con empresas vinculadas a Abu Dabi para inflar artificialmente sus ingresos y reducir sus costos operativos en más de 900 millones de libras esterlinas.
- Ocultamiento a los reguladores: No reveló de manera deliberada el estado financiero real a los reguladores y auditores del fútbol, y presentó balances adulterados.
- Incumplimiento de límites: Sobrepasó de manera significativa los topes de gasto permitidos por la Premier League y la UEFA.
- Falta de cooperación: La Comisión también castigó duramente la actitud institucional del club, al señalar que incurrió en maniobras deliberadas para frustrar, retrasar y obstaculizar la investigación durante años.
El City no se quedó de brazos cruzados: apeló el fallo y publicó en sus redes oficiales un comunicado en el que expresó su decepción con la Premier League y aseguró su inocencia.
¿Qué castigo podría recibir?
Además de las sanciones económicas y una posible deducción de puntos, existe la posibilidad real de que los Citizens pierdan los trofeos conquistados durante ese periodo.
En las temporadas alcanzadas por las irregularidades, el plantel masculino del club cosechó tres Premier Leagues, destacando la obtenida con Manuel Pellegrini en la 2013-2014. De prosperar la quita de títulos, las coronas pasarían a manos de los subcampeones. Esto modificaría el palmarés histórico con tres nuevos campeones de liga, dos para el Manchester United y una para el Liverpool, además de otorgarle la FA Cup al Stoke City y sumar tres Copas de la Liga para el Sunderland, el Liverpool y el Arsenal.

Diferentes voces sobre el tema
Pep Guardiola fue el primero en pronunciarse con un contundente respaldo a la institución. A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el ex entrenador del conjunto ciudadano ratificó su absoluto compromiso con el club: “Quiero que cada aficionado del Manchester City sepa que estoy aquí, más que nunca. Siempre he estado, estoy y siempre estaré detrás de mi club, mi presidente, los jugadores y ustedes, nuestros únicos aficionados. Dejadme ser claro: superaremos esto juntos”, expresó.
Mauricio Pochettino fue uno de los más duros. El ex entrenador del Tottenham y del Chelsea lamentó el daño irreparable al deporte: “Si es verdad que rompieron 114 reglas, hemos vivido a través de un período de engaño”, sentenció. Además, apuntó directamente contra la vara de medir de la competición, al recordar que mientras el Tottenham pasó 18 meses sin poder fichar jugadores ni realizar contrataciones debido al estricto cumplimiento financiero para construir su estadio, otros clubes operaban con total impunidad.
Jesse Marsch, actual seleccionador de Canadá y ex entrenador del Leeds, se expresó de forma aún más tajante al exigir un castigo ejemplar para el conjunto de Manchester: “Debería descender”, aseguró.
Wayne Rooney también opino en el debate con una postura contundente. Por un lado, sobre la severidad del castigo, fue tajante: “Los pondría en la categoría más baja a la que puedan bajar. Iría tan lejos como pudiera, la verdad”. Por otro lado, al ser consultado sobre la posibilidad de recibir una medalla de campeón de la Premier League de manera tardía, se desmarcó y manifestó su rechazo absoluto: “¿Deberían quitarles el título por lo que han hecho los propietarios? Sí, puede que sí, pero no me sentiría cómodo aceptándolo”. Asimismo, argumentó que no aceptaría el galardón porque en su momento no se consagraron en el campo de juego: “Cuando veo a compañeros diciendo ‘quiero una medalla’, yo estoy contento con las cinco que he ganado. No querría esta. No hicimos lo suficiente para ganar”.
El gran espejo del Calciopoli
Para encontrar un precedente con consecuencias de semejante magnitud hay que remontarse a 2006, cuando estalló el resonante escándalo del Calciopoli. Aquel terremoto deportivo expuso una red clandestina de manipulación de arbitrajes y designaciones amañadas en la Serie A, orquestada por directivos de peso, con la Juventus a la cabeza, para adulterar la competencia a su favor y asegurar ventajas indebidas en la lucha por el Scudetto. El impacto fue sísmico: la Vecchia Signora fue despojada de sus títulos de las temporadas 2004-2005 y 2005-2006, condenada al descenso directo a la Serie B y castigada con una quita inicial de puntos, mientras que varios de sus directivos recibieron suspensiones de por vida para ejercer cargos en el deporte. ¿Podemos esperar un final parecido en este caso?





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