Ocupémonos de una buena vez del disco. La primera pregunta que surge es… ¿de quién es? Porque, si bien venimos hablando de que toda la composición, inspiración e ideas las transpiró Spinetta, lo cierto que es que la firma del disco la lleva Pescado Rabioso. Bueno, eso se explica de la siguiente manera: el grupo de Rock tenía contrato por 3 discos pero los sorprendió la disolución antes de que el tercero viera la luz. Aunque finalmente pasó.

La discográfica fue a pedirle a Luis –a quién sino– que faltaba un disco por contrato, por lo que debió poner manos a la obra. De ahí salta el testimonio de adentro que dice: Pescado Rabioso es una idea musical creada en 1971 por Luis Alberto Spinetta. A través de esta idea, tocaron en grabaciones y actuaciones los siguientes: Juan Carlos Amaya – Osvaldo Frascino – Carlos Miguel Cutaia y Oscar Lebón. Los músicos que aparecen en este disco sólo están ligados a la idea de Pescado Rabioso por las circunstancias de la grabación y a expreso pedido de Luis Alberto Spinetta.

Qué magia tendrá Artaud que logró sobrepasar la categoría de disco default para las compañías a ser una obra cumbre del Rock; punto en el que otros (desde Charly hasta Pappo) han fallado –Spinetta ya había tenido una experiencia similar en discos reclamados de donde surgió Spinettalandia y sus amigos.

Lo segundo que nos surge preguntar al ver el disco original es… qué carajo es eso. Porque la forma de Artaud no tiene nada que ver con nada. Artaud no tiene forma de nada. Ha habido quienes han tratado de ver en él un pescado (por Pescado Rabioso) o una estrella. Pero no –Artaud tiene forma de… Artaud. Es más, me gustaría proponer la palabra como expresión para designar cosas que no tienen forma definida, decirles “tiene forma de Artaud”.

Pero no nos desviemos. Quien ayudó a construir esta tapa fue Juan Oreste Gatti, diseñador  y director de arte de Pedro Almodóvar. Ambos coincidían en que querían hacer algo que rompiera con lo establecido, y si pruebas faltaban, sacaron esta flor de tapa que hoy es imposible que no tenga las puntas ajadas. Lamentablemente estos días tenemos que encontrarnos con una versión en CD que lleva la cuadradez y chatura más perfecta posible, cuando en otros tiempos le decían a Spinetta “Luis, te lo saco de oro si querés, pero sacale la forma…”. “Ahora ni en pedo…” contestaba el Flaco. Desde este humilde espacio reclamamos la vuelta del disco en su forma original.

La portada, por otro lado, estaba pintada de verde y una ligera mancha amarillo. El por qué lo descubriríamos más tarde en el librito con formato de prospecto médico –como un tipo de cura – donde aparecía el fragmento de una carta del poeta maldito dirigida a Jean Paulham en 1937 que dice: “¿Acaso no son el verde y el amarillo cada uno de los colores opuestos a la muerte, el verde para la resurrección y el amarillo para la descomposición, la decadencia?”. Entonces, ya desde la tapa estamos buscando una respuesta, planteando un combate a la muerte. ¿Por qué? Bueno, un poco por lo que se explicó antes: toda la violencia del ambiente, del propio Luis Alberto (“mi yo enfermo”) y la del escritor citado, que se cansa de sentirla en su propia piel y vomitarla en sus obras. Para el ubicado, esto ya comienza a ser una respuesta.

El título no nos deja lugar a dudas: “Este L.P. se denomina “Artaud” porque está dedicado a Antonin Artaud, poeta francés (1896 – 1948)”.  Ahora, lo más probable es que muchos se hayan preguntado –me incluyo – quién era Artaud y por qué respondía a eso. Una de esas preguntas ya la contestamos, la otra se aclarará a medida que se escuche. La foto, en tanto, nos muestra a un viejo decrépito, y la contratapa a una persona más joven –en ambas es el francés en épocas bien distintas. La pregunta de por qué decidió invertir, si se quiere, el orden cronológico de las fotos, se aclararía después.

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Los músicos benditos que acompañaron al Flaco en los temas que no tocó solo fueron Emilio del Guercio en bajo y coros; Rodolfo García en batería, cencerro y coros (ambos ex Almendra y Aquelarres en aquel entonces); y Gustavo Spinetta, su hermano menor, en batería, teniendo menos de un año a bordo de ella. Y esto, querido lector, tampoco es casualidad.

Por si no bastaban pruebas, esto lo confirma: Spinetta se encontraba otra vez rodeado de seres queridos como su madre, Gustavo (que había meningitis, como Artaud), su otrora mujer Patricia Salazar, todos viviendo en la casa de la calle Olleros. Sus compañeros almendrianos también tienen explicación: Luis quería revivir ese espíritu sustancial que había flotado en la banda en sus inicios.

No por nada le encargó a Emilio que volviera a usar el bajo Repiso –mientras él grabó con una Fender Stratocaster- para las pocas sesiones en las que quedaron grabados los temas, dentro del estudio Phonalex. En una palabra: fue volver a sentir el disfrute de tocar con amigos. Decía Del Guercio: “El criterio fue muy similar al que guió el primer disco de Almendra, en cuanto a la amplitud […] algo parecido al debut de Almendra que es el típico primer disco de un grupo que maneja muchas variantes y en ese impulso quiere mostrarlo todo. Venir de Pescado y hacer Artaud es un poco volver a aquel viejo concepto”.