Pasando el hijo pródigo de este disco que es Cantata, sigamos con lo que queda del segundo costado. Se nos aparece otro clásico, bien eléctrico y potente que es Bajan. Da la sensación que el mensaje sigue siendo el mismo pero desde otro punto de vista: aparece por primera vez, y de una forma más concisa, la cuestión del tiempo, desde el paso del mismo hasta sus expresiones en el sol y la luna, complementadas con un riff destellante en el que agarra un acorde de Mi y lo hace volar.

Es, singularmente, el tema más optimista, o el menos pesimista, si no. Porque arranca por darse un respiro: “Tengo tiempo para saber/ si lo que sueño concluye en algo”, sin dejar de lado los sueños presentes y venideros. Y aconseja: “No te apures ya más, loco/ porque es entonces cuando las horas bajan”, ya que el no hacer las cosas pensadas o con tiempo pueden llevar a la consumición, el día se ve transformado en vidrio sin sol –y el día, sin el sol, no es nada. Así también, la noche le juega en contra, con lo que cuidado con lo que hace uno y con lo que es uno, porque se las circunstancias se le pueden poner adversas.

Caso radicalmente contrario es el que sigue en la otra parte, donde reaparece el ser amado (‘la nena’) y a partir del amor demuestra cómo las cosas pueden cambiar: “…qué bien te ves/ cuando en tus ojos no importa/ si las horas bajan”. Ya las horas no importa que bajen, el día se empieza a morir, la noche se nubla, pero la nena sigue ahí. Todo pierde sentido, a tal punto que la persona se termina traspolando en esos elementos que antes parecían condenarlos: “Y además, vos sos el sol/ despacio, también, podés ser la luna”. No sólo no le hacen mal, sino que ser la luna en la noche es una forma muy hermosa de ser especial.

En la antesala de la despedida, aparece el tema que a mi juicio es la joya perdida del álbum: A Starosta, el idiota. Un tema que es un pozo de depresión y melancolía, acompañado por un piano terriblemente tétrico que no sabemos quién lo toca –asumimos que el Flaco – para musicalizar ‘la fiebre’ a la que hace referencia. ¿Por qué Starosta? “Para mí, es el nombre de un idiota”, dijo él. Pero ojo, no nos dejemos engañar, porque “Starosta no es nadie, y a la vez somos todos”, seguramente por ese denominador de idiotez que todos tenemos y contra el cual debemos luchar.

A través de metáforas y personificaciones, va marcando el suceso de algo voraz, que se va a consumir, a morir, todo por no saber bien qué es lo que uno quiere, a dónde llegar, el llamado “despertar”. Fuera del piano, surge un pasaje extraño con guiños directos a Revolution 9, de Los Beatles –que, aunque no se crea, tiene una estructura – y en el medio, no por casualidad, suenan los ecos de She loves you (ídem). Mas lo interrumpe el sollozo desesperado de una mujer, justo antes de que vuelva la dulce voz de Spinetta a decir: “No llorés más, ya no tengas frío/No creas que ya no hay más tinieblas/Tan sólo debes comprenderla/ es como la luz en primavera”. O sea: no hay que ignorar que las tinieblas no nos van a abandonar (alguien diría más tarde: ‘La vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo’) pero el tema es no cesar en la lucha, quedándonos para despertar.

Para bajar el telón de esta genialidad, llega Las habladurías del mundo, dedicada a aquellos que hablaban al pedo sobre la vida del Flaco, puro chismerío barato. Y la contrapone a la idea del amor como real salida, que viene remando desde que empezó el disco. Al respecto hay frases muy claras: “Toda, toda la ternura me darás/ si te ofrezco ser parte de tu cuerpo”; “Y al acariciarme me darás/ los espejos que son tu día del alma” ó “Veo, veo las palabras nunca son lo mejor/ para estar desnudos” para desembocar en la conclusión “No estoy atado a ningún sueño ya/ las habladurías del mundo no pueden atraparnos”, llegando al punto de dejar toda fantasía o sueño –muerto en la balsa que nunca zarpó – en pos de seguir/salvar lo que está construyendo con otra persona. Al fin y al cabo, todo lo que nos rodea de superficialidades es innecesario a la hora de buscar la luz de la vida, y eso es lo más significativo que tiene este track.

Es así que nos despedimos de esta magnífica obra. Con una contratapa calcada a su frente y una foto de Artaud joven bajo los mismos colores, se cierra el álbum. Podemos pensar en una fantaseosa recuperación de Artaud si hubiera escuchado el antídoto que le construyó el Flaco, o en una forma de quedar/volver a ser joven after-listening.

luisastral
El Flaco en las presentación en vivo

Spinetta se encargó de presentar el disco en 3 recitales; 2 de ellos en el Teatro Astral los domingos a la mañana (¿se imaginan un recital los domingos a la mañana, hoy?) y uno en el Teatro Atenas de La Plata –cortesía de Miguel Grinberg. En el mismo se encargaba de repartir el manifiesto “Rock, música dura:…” mientras proyectaba cortos como Un perro andaluz [Un chien andalou], de Luis Buñuel y Salvador Dalí (1927) y musicalizaba con discos como Dark Side of the Moon, de Pink Floyd (1973) y War Heroes [Héroes de Guerra], de Jimi Hendrix (1972). Este ambiente con tintes surrealistas –y el posterior contenido- no era en vano, ya que los precursores de esta vanguardia sostenían que la imaginación era una salida factible a la realidad que se imponía porque en la primera se volvía al estado de libertad de la niñez y allí no había represión posible. Spinetta de hecho aclamó en los vivos: “No hay ningún tipo de represión entre mi público y yo”.

En los recitales, definitivamente solistas –él y su guitarra acústica -, el Flaco presentó el álbum a venir, además de futuros temas inéditos como Ella flota por mí y Nena, tu cabeza va a estallar (más tarde llamada Verde Bosque en el álbum ‘Fuego gris’ [1993]). Dice una revista de la época que el Lp desató una ‘fiebre artaudiana’. Tal vez yo no pueda verlo, pero no creo que hoy los resultados estén a la vista.

Aun así, creo que nos quedaríamos muy en el molde si no cuestionáramos ‘Artaud’. Pero no cuestionar en el sentido imbécil de preguntar porque sí, sino en el hecho de poder hacer un análisis crítico a fin de abrir nuevas puertas. Acabamos viendo que L.A.S. le contestaba a Artaud (que a su vez le contesta a la realidad) y le propone un potencial remedio a esa locura y sufrimiento a través del amor.

Ahora bien, ¿no será un poquitín necesaria esa locura para poder explorar esos horizontes donde el hombre que no se atreve no llega? ¿Acaso el exceso de una materia –en este caso el amor- no sería igual de perjudicial si se encuentra mal usada? ¿No estaría bueno lograr un medio, un mix entre ambas partes para lidiar con el día a día? A fin de cuentas, cualquier extremo es corrosivo, e inclinarse sólo por un punto de vista puede llevar de la misma forma a la debacle; y enfrentar este muro con una cucharada de locura puede ser una posible salida a aquello que parece tan chato y superficial.

No sin antes tener una idea detrás, pero ello ya dependerá de cada uno. Nosotros, en tanto, le damos el beso de despedida definitivo a este álbum, que profunda marca nos ha dejado en el espíritu y en los corazones, para ganarse el eterno nombre de, quizás, el mejor disco del Rock Argentino.

Infinitas gracias a:

Micky Basadoni

Luli Díaz Colodrero, la niña de la calle

Julieta Paulos Jones, por las fotocopias

Nacho Ini, que no me guitarreó nada

El dúo acústico Martín Lafroscia/Hernán Puga

Fuentes utilizadas:

– Van Gogh, el suicidado por la sociedad – Antonín Artaud
– Heliogábalo, o El anarquista coronado – Antonín Artaud
– 
Cartas a Théo – Vincent Van Gogh
– Spinetta, crónica e iluminaciones – Eduardo Berti
– Cómo vino la mano – Miguel Grinberg
– Martropía. Conversaciones con Spinetta – Juan Carlos Diez
 Manifiesto social – Jorge Monterroso
– Tícher de Luz – Miguel Ángel Dente
– Manifiesto surrealistaAndré Bretón
– Rock, música dura: la suicidada por la sociedad
– Luis Alberto Spinetta
– Los 100 mejores discos del Rock Nacional – Edición especial Rolling Stone (Junio 2013)
– Revista Rolling Stone nº 168 (Marzo 2012) y nº 179 (Febrero 2013)
– Revista La Mano nº 25 (Abril 2006)
– Revista MaviRock nº 22
– Wikipedia: Biografía de Antonín Artaud; Biografía de Vincent Van Gogh
– YouTube: Artaud en vivo (https://www.youtube.com/watch?v=Ccjl8A9wtZs); Elepé: Artaud (TV Pública – https://www.youtube.com/watch?v=kCzXLWSsMnY); Un perro andaluz [Un chien andalou], de Luis Buñuel y Salvador Dalí (https://www.youtube.com/watch?v=371P8O3hf_8)
– www.todo-argentina.net