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Literatura de la pelota

La primera mesa de “Literatura de la pelota” fue el martes 27 y la integraron Eduardo Sacheri, Sebastián Domínguez, Liliana Heker y Martín Kohan.

Literatura de la pelota se vive en el auditorio Jorge Luis Borges del primer piso de la Biblioteca Nacional ubicada en Agüero 2050. Las charlas proponen abordar la articulación de distintas disciplinas del arte con uno los nodos centrales de la identidad argentina: el fútbol.

La jornada arrancó el martes a las 19 horas con un video de imágenes de libros de fútbol, entrevistas a Roberto Fontanarrosa y Diego Maradona, entre otros. La mesa estuvo integrada por 4 personalidades importantes. La charla la abrió Martín Kohan, escritor, ensayista, docente e investigador. Profesor de teoría literaria en la UBA, su primera novela fue “La pérdida de Laura”.

Martín Kohan, al revés de sus compañeros de mesa, hizo referencias a que no puede combinar literatura y fútbol. Él sostuvo que son complementos. Se reconoció como hincha de Boca Juniors y cuando al xeneize no le va bien, lo único que lo calma es ponerse a escribir. Cuando era chico soñaba ser como “el loco” Gatti. Quería atajar en Boca. En su infancia le copió la vincha, y la atajada de dios, aunque aclaró que no podía tapar ni un poste. “Soy un poco limitado para la articulación de fútbol y literatura”, sin embargo, aclaró que repudia a los escritores que critican al fútbol como si fuera un juego de no pensadores. “Hay una cosa que me enferma, que digan son 22 jugadores atrás de la pelota. Eso es una situación que no ocurre nunca. El partido que quieras, la formación que quieras. Nunca ocurrió que los 22 corran atrás de una pelota”. Martín Kohan no puede comprender como ven lo que no es cierto. Lo más interesante de su presentación fue cuando contó que en la cancha él es todo lo que no puede ser en la vida. “Soy tímido, padezco inseguridad física, no enfurezco, no grito”. En la cancha es todo lo otro. Lo que no es en la cotidianeidad de la vida de un escritor. Por eso Martín no puede combinarlos. Porque la cancha refleja todo el resto.

La segunda integrante de la mesa fue Liliana Heker, cuentista, novelista y ensayista. Su cuento “La música de los domingos” fue incluido en la selección “Cuentos de fútbol argentino” que hizo Fontanarrosa. Liliana fue la única mujer de la mesa y comenzó su presentación hablando de su pasión por la literatura y los partidos de fútbol. “El origen de la literatura fue simultáneo al fútbol. Cuando tenía cuatro años me inventaba historias donde yo era la heroína, y después el partido en mi casa lo ponían en la radio. Yo miraba por las ranuras de la radio y me imaginaba el partido”. La relación que hace Heker pasa por la imaginación y por las historias. Su cuento “La música de los domingos” es eso. Son algunas de las historias que Liliana vivía los domingos en la casa de su abuela donde la radio estaba siempre prendida con el partido de Boca.

El tercer integrante fue Sebastián Domínguez, actual jugador de Newells. Salió de las inferiores de la Lepra, juega de central y es escritor. Fue campeón en Newells y en Vélez. Jugó en la selección con Diego Armando Maradona de entrenador y con Alejandro Sabella. Fue el impulsor de “pelota de papel”. Pelota de papel es un proyecto donde los jugadores de fútbol escriben cuentos. Antes de cada cuento hay un prólogo de un periodista o un escritor, una propuesta es muy interesante. Además se ven historias escritas por personajes que uno nunca imaginó en esas tareas. Como por ejemplo, Pablo Aimar, el colombiano Bermúdez, Sebastián Saja, entre otros. Un libro escrito por futbolistas y escritores. Además de todo esto, el dinero de las ventas de “Pelota de papel” se dona a un pueblo de La Rioja que tiene 60 habitantes y miles de necesidades.

Sebastián inició contando sus comienzos en el fútbol. Habló de su posición original, jugaba de siete “violento” según se describió. Además hizo mención a cómo vivían en ese momento. Su padre le cosía los botines con hilo, también hizo mucho hincapié en la importancia de la educación para los pibes que juegan al fútbol. La diferencia que marca tener contención y escuela a la hora de ser jugador de fútbol. “La idea es contar como vemos el mundo a partir de la pelota”. En el cierre de su presentación Sebastián eligió el cuento “Tragarse la llave” de Kurt Lutman, ex jugador y su mejor amigo. El cuento lo leyó Liliana Heker y el aire de toda la sala Jorge Luis Borges se tensó. El texto fue muy emotivo y derivó en un aplauso, de esos bien sentidos. El cuento habla de un pibe de siete años que juega a la pelota en el barrio y pierde a su hermano de seis meses tras un accidente doméstico. El texto está muy bien escrito y genera diferentes sensaciones.

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El último integrante fue el reconocido escritor de cuentos de fútbol Eduardo Sacheri. Es escritor, licenciado en historia. Su primer libro es “Esperándolo a Tito”, escribió “La pregunta de sus ojos” que derivó en la película que ganó el premio Oscar. Reconocido hincha de Independiente.  Eduardo Sacheri habló de pasiones entremezcladas, porque el fútbol está muy presente en su vida. “El fútbol me sirve para entender la vida”. Sintetizó. Hizo varias analogías, pero una muy interesante con el caño de Riquelme a Yepes. Eduardo prefería que esos cuartos de final de Copa Libertadores del 2000 los ganara Boca porque venía de temporadas malas. Sin embargo Boca después ganó todo y se acercó a Independiente. “El hincha de Independiente es como esa abuela que tiene su cofrecito de alhajas, y no quiere vender la casa. Y a su alrededor se construyen edificios, y de vez en cuando mira el alhajero que es lo único que le queda. Entonces te sentís cercado por ejemplo por un Boca que tiene 6 Libertadores” Usó ese ejemplo, para explicar que cada vez que enfrenta algo en la vida le viene la imagen del caño de Juan Riquelme a Yepes. “La importancia del sacrificio en la vida, la aprendí como arquero del asfalto. No importa cuánto talento tengas, sino cuánto estés dispuesto a romperte las rodillas sobre el asfalto”. Sacheri habla tal cual escribe. El fútbol para él refleja la vida. No hay más vueltas. Iguala situaciones constantemente. Tanto del fútbol profesional, como del fútbol que uno juega en la infancia. Cuando uno cuando juega al fútbol ve las cosas de uno mismo que menos quiere ver. De golpe sos mandón, gritón o enojón. “Uno de los momentos más difíciles de mi vida fue cuando Independiente se fue a la “B”. Así lo vive uno de los escritores más reconocidos de cuentos de fútbol de la actualidad.

La mesa cerró con algunas preguntas y muchos aplausos. En algún punto a los argentinos les reconforta saber que hay algo que hacen bien con el fútbol. Los argentinos en el fútbol son gritones, pasionales, insoportables. Pero de todas formas hay algo que los hace sentir bien cuando se paran en una cancha. Es que el fútbol está muy emparentado con el arte, por eso la literatura lo pinta por completo. Los textos literarios que hablan de fútbol son un conducto directo a que puedas sentirte ahí, en la cancha, en la tribuna, o abajo del puente jugando al fútbol tenis. Lo que sea. La literatura te lleva a ser un personaje. ¿Qué mejor que ese personaje esté pateando una pelota o saltando en una tribuna? Los que creen que los libros son para cosas de mayor envergadura probablemente estén equivocados. Porque el fútbol para algunos lo es todo. Es la forma de llevar el pan a la mesa, es la forma de enfrentar los problemas cotidianos, es el recuerdo de sus abuelos escuchando la radio, es el ámbito donde se puede dejar de ser uno mismo. El fútbol es lo que lo queramos que sea. Y no se puede negar que cuando es cuento, todo se torna maravilloso.