Opinión

El último legionario del tenis argentino

La "Legión Argentina" desapareció. La brecha existente entre el mejor jugador argentino del momento, Juan Martín del Potro, es muy grande y el futuro sólo marca que la división crecerá.

La fisonomía del tenis argentino cambió en los últimos tiempos. De ser un bloque firme y parejo, pasó a ser una especie de piramide que tiene en su punta a un sólo exponente: Juan Martín del Potro. La Legión ha perdido fuerza y ahora sólo existe un tenista capaz de enfrentar – y vencer- a los “tres grandes” del tenis. La armada argentina se convirtió en un ejército formado por un sólo legionario. Tal es así que, salvo el tandilense, desde Australia 2011 ningún jugador nacional pasó a segunda ronda en más de seis torneos grandes.

Delpo ha conseguido superar la primera ronda en todos los torneos de GS que jugó en los últimos tres años. Solo no lo hizo en your online essay writer Roland Garros 2013, ya que no lo disputó por ser víctima de un virus.  El resto del pelotón entró en la irregularidad y se perdió en los pantanos del ranking. Sin contar Australia 2014, al tandilense lo siguen Leo Mayer, Juan Mónaco y Carlos Berlocq. Ellos tres han logrado pasar cinco veces a la segunda instancia. Sin embargo, en tres años se jugaron 12 torneos de Grand Slam, esto quiere decir que la eficacia es menor al 50%. Un porcentaje muy bajo para lo que se había acostumbrado el espectador de tenis.

Allá, lejos en el tiempo quedó, por ejemplo,  el Master Series de Hamburgo en 2003.  Agustín Calleri, Guillermo Coria, Gaston Gaudio y David Nalbandian consumaron un hecho histórico para el deporte argentino y coparon las semifinales de aquel prestigioso torneo alemán. En aquel momento, la “Legión” contaba con varios tenistas que podían ser parte de un hecho inédito. Guillermo Cañas, Mariano Zabaleta, Juan Ignacio Chela, José Acasuso y, un poco más retrasado en el tiempo, Mariano Puerta formaron parte de varios logros individuales del tenis nacional.

Argentina pasa por una etapa de reacomodamiento. Hoy los jugadores que aparecen dentro del Top 100 son capaces de lograr hazañas. Pero, justamente, son hazañas porque su irregularidad no les permite convertirlo en un nivel equilibrado. La década ganada del tenis argentino nos acostumbró a logros inusitados. Esa Legión nos malacostumbró. No es normal que haya 4 de un mismo país en el Top 10. Lo común  suele ser la situación actual. Juan Martín del Potro es el único jugador argentino capaz de ganar un Grand Slam. El resto es una epopeya. Que Carlos Berlocq le gane a Gilles Simon no parece gran cosa. Sin embargo, teniendo en cuenta el nivel del segundo pelotón, tendremos que tomar esa victoria como una proeza.

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Hoy la media de los tenistas argentinos es el top 50 y la transición entre las dos generaciones será larga, principalmente porque no aparece el salto de calidad de la camada  91- 92, entre ellos  Diego Schwartzman, Agustín Velotti y Facundo Argüello . Si bien existen algunos proyectos interesantes, la inserción al top 100 no será sencilla. En primer lugar porque, más allá de su garra y virtudes, no poseen tiros descollantes o cambios de ritmos. Son todos trabajadores de los courts.

Es muy complicado e, incluso, incómodo hacer proyecciones sobre lo que será un tenista. Aún más cuando el tenis es un deporte en el que un “click” puede cambiarlo todo, pero de antemano, y con estas variables, se podría preveer que el futuro se mantendrá piramidal. Es decir, un líder tenístico, Del Potro, que seguirá peleando por cosas grandes y, luego, una serie de luchadores que intentarán hacer lo mejor posible.

 

Por @Fglamas