Entrevistas

“Octafonic es como hacer un zapping musical”

Con "Mini Buda", su segundo disco, ya en circulación, Octafonic desafía nuevamente las fronteras de cualquier género. Rock N’ Ball se reunió con Nicolas Sorín y Mariano “Tano” Bonadio antes de presentarse el sábado en El Teatro Bar de La Plata. “La banda es como un laboratorio en el que los géneros se subordinan al argumento de las canciones”, dicen ellos.

Octafonic - Rock ´n Ball - Fotógrafo Martin Dutil
Octafonic - Rock ´n Ball - Fotógrafo Martin Dutil

Riffs potentes, estrofas en inglés, ritmos eclécticos y túnicas de monje oriental, son algunos de los condimentos que Octafonic llevará a La Plata este sábado cuando se presenten por la noche en El Teatro Bar (43 y 7). En su cuarto año de vida como banda, Nicolás Sorín (voz principal) y Mariano “Tano” Bonadío (percusionista) no dejan de mostrarse sorprendidos ante el rápido reconocimiento del público. “Este disco es más maduro que Monster y por ende nosotros más maduros como banda”.

RNB: Acaban de sacar “Mini Buda”, ¿qué diferencias tiene con su antecesor?

Nico: Creo que Monster”como todo primer disco, y más en nuestro caso que somos una banda que se formó casi por accidente, y que no estaba muy firme como tal cuando teníamos la grabación, y que fuimos descubriendo mucho de nosotros a la hora de grabar y demás, entonces yo creo que fue como una especie de conejillo de indias de lo que iba a ser nuestro sonido. En el caso de este segundo álbum ya estaba bastante más armada y creo que fuimos nosotros los que dijimos “queremos hacer esto, en nuestra música tiene que pasar esto”. De alguna manera tuvimos mucho más “control” del material, así que yo creo que si bien ambos discos me gustan mucho, hay buenas canciones en los dos discos y ambos son eclécticos. Mini Buda” es un disco bastante más maduro, y por consecuencia nosotros también más maduros como grupo.

RNB: Algo que los caracteriza es que siempre se presentan en escena como monjes…

Tano: Fue la estética que salió desde que empezamos a tocar la canción (“Mini Buda”) el ante año pasado. El tema tiene como un mantra en la intro y las voces que dicen “mini buda, mini buda” y un día él (Nico) empezó a joder “eh pongámonos túnicas. Llevemos un día buzos con capuchas”. Empezamos a flashear con eso hasta que un día uno llevo una túnica y se dio.

Nico: Si, en realidad no tiene que ver nada con nada. Creo que lo lindo es poder mezclar todo con todo, porque realmente es lo que hacemos musicalmente. Entonces de repente empieza “mini buda que sea naranja”, “con un coso gregoriano”. Y al final termina en un “bueno, metamos todo” y que convivan cosas que no tienen nada que ver, como en canciones que, por ejemplo, se mezcla un folk rock con un punk, entonces se forma como una especie de “zapping musical” en el que realmente metemos todo en la cacerola. Y bueno eso es Octafonic.

RNB: Recién hablaban de una especie de “zapping musical”. ¿Cómo definirían su propuesta?

Nico: Me cuesta mucho definirla…

Tano: A mí me gusta decir que somos una especie de mezcla entre Meshuggah con Britney Spears y todo lo que hay en el medio (risas). No, yo creo que la onda es que se usan los géneros como excusa para contar canciones, y eso hace que de tanto género que se usa, la banda como que no tiene uno. Y un poco lo divertido es que sea así, o sea, no hay una línea a la cual seguir o la línea está por detrás de los géneros, en el argumento de la canción y no en el género que se use.

NS: Desde Atahualpa Yupanqui hasta Marilyn Manson y todo lo que hay en el medio. Es como que no tenemos ninguna remera puesta de rock ni tampoco de jazz, porque los chicos que vienen del jazz tampoco son realmente “jazzofilos”. Entonces no hay nadie de ninguna tribu musical ni de ningún género particular, estamos como en una especie de purgatorio donde todo vale.

TB: Hay para todos los gusto creo yo. Al que le gusta bailar puede bailar, al que le gusta hacer headbanging puede hacerlo, y así. Es como “Elige tu propia aventura” musical.

RNB: Algo que caracteriza su propuesta es el uso del inglés para todo, desde las letras, los nombres de los temas y el idioma predeterminado de su página oficial…

NS: Lo de la página fue más bien una idea maquiavélica para poder ser más vistos en el exterior, y poder “vender mejor” la banda. La gente de acá nos puede ver por Facebook y demás redes, hay un contacto más directo. Entonces la página la pensamos en ese sentido como más international. Y la música es porque sale así en inglés y así queda bien. En castellano no sale bien.

Una propuesta ambiciosa para el estreno de "Mini Buda" en Vorterix (Sofia Pedraza)
Una propuesta ambiciosa para el estreno de “Mini Buda” en Vorterix (Sofia Pedraza)

RNB: ¿Piensan grabar algo en español en algún momento?

NS: Hemos probado y no suena nada lindo. O por lo menos a mí no me suena lindo, capaz si traés otro cantante le sale bárbaro. Me siento mucho más cómodo cantando así, o mejor dicho, me siento incómodo cantando en castellano este tipo de música. Si vos hacés el ejercicio en este estilo vas a ver que no sale, no hay vuelta que darle. Yo he hecho otras cosas, he tenido otras bandas en las que he cantado en castellano. Me parece un idioma muy lindo para cantar y mucho más rico que el inglés, lleno de ambigüedades y mucha poética.

RNB: Hace poco hablamos con Marilina (Bertoldi) y ella nos contaba que por lo general compone en inglés y después lo pasa. Vos contabas que tuviste otras bandas en las que has cantado en español. ¿Qué te parece esa forma de componer, lo has usado?

NS: Buena pregunta. Mucha gente hace eso, el “wachi wachi wa” (risa). Yo creo que cuando escribo en castellano las ideas vienen en un “wachi wachi wa” en castellano y cuando escribo en inglés las ideas vienen en un “wachi wachi wa” en inglés. Tiene mucho que ver con la rítmica, la cadencia de las frases. Conozco mucha gente que usa el “wachi wachi”.

TB: Es como “Canciones en un inglés de mierda”. La mayoría de las veces pasa que uno no sabe la letra de un tema, no sabés el idioma y la cantás arriba y “castineishon, eishon”. Es “wachi wachi”. Osea me estás sanateando (risas).

NS: Lo importante es que termine en eishon. Si termina en eishon queda bien (risas). Bueno, si esperaban seriedad, no es con lo que se encontraron.

Mariano Bonadío, pensante (Martín Dutil)
Mariano Bonadío, pensante (Martín Dutil)

RNB: Recién Nicolás hablaba de sus experiencias anteriores en otras bandas. El resto de ustedes también vienen todos de otros proyectos y de palos distintos. ¿Qué piensan que aplican de esas experiencias anteriores ahora?

NS: Personalmente creo que Octafonic es una especie de resultado o síntesis de los que fueron bandas previas como Elbou o Sorín Octeto. Creo que es una especie de mezcla que tiene algo de punk pero a la vez es una cosa más académica y, además, creo que es el proyecto más viable de todos ellos en el sentido masivo y popular.

TB: Si, él puede hablar más por el lado de la composición. Los demás nos ponemos al servicio de la canción. Es como que hacemos lo que la canción nos pide y después cada uno le pone su impronta. Ponele, yo nunca había tocado parado y ahora de repente estoy bailando en 7/8.

NS: Creo que Octafonic es un lindo laboratorio en ese sentido donde todos aprendemos bastante. (Hernán) Rupolo, por ejemplo, viene de un rock más pesado y se abre a una música un poco más elaborada, o los chicos que vienen del jazz y de repente hay que rockearla, bueno vamos a rockearla, y hay que pegarle diferente. Creo que hay retos por todos lados en la banda.

Octafonic - Rock ´n Ball - Fotógrafo Martin Dutil
Octafonic – Rock ´n Ball – Fotógrafo Martin Dutil

RNB: La banda nace en 2013, hace ya tres años. No es mucho tiempo y, sin embargo, el reconocimiento que tuvieron en ese tiempo es considerable. ¿Esperaban un éxito tan repentino?

TB: Uno siempre tiene la esperanza de que se dé eso. Pero una cosa es soñar con “pegarla” y otra cosa es la carrera en sí, aunque tampoco es que estamos en MTV, ni somos Violetta (risas). No, obviamente uno siempre espera que le vaya bien en lo que hace, sea lo que sea. Pero esto realmente fue sorpresivo, cuando ganamos el Gardel por “Monster” hacía tres meses que había salido el disco nomás.

NS: Yo recuerdo cuando tocamos por primera vez Monster” en el Roxy que eran ponele 15 personas y nos coreaban. Era una cosa que nunca me pasó, ese reconocimiento tan rápido de la gente.

TB: Y que se sepan los temas. Cuando sacamos “Mini Buda” este año estuvo un mes sonando antes de la presentación y el día del recital se sabían todo. Eso te deja un poco de la cara.

NS: Además, es una música que es desconcertante para el que la escucha porque tiene su complejidad. En un tema tenés tres compases de esto y de repente tenés un silencio y eso, y sin embargo, notamos que el público empieza a corear, en “Over” se ponen a poguear. Es muy divertido ver cómo la gente se va adaptando a algo realmente muy difícil de recibir, porque se puede escuchar pero la gente también quiere interactuar. Nos pasaba de tocar en bares de jazz y yo tenía unas ganas de bailar y no bailé porque el lugar no daba para eso. Entonces, ahora que pueden y encontraron la manera de participar del show, eso nos parece fantástico.

Octafonic - Rock ´n Ball - Fotógrafo Martin Dutil
Octafonic – Rock ´n Ball – Fotógrafo Martin Dutil

RNB: Decían recién que les sorprendía que el público se supiera las letras y demás…

TB: (Interrumpe) No, no las letras, hay cosas más complejas a nivel musical. Por ejemplo, los temas por lo general están en métricas irregulares – mi momento nerd de la conversación – de golpe bailar en 7×8 no es fácil porque falta una corchea, es trunco el tema y es el chiste justamente que sea trunco ¿Entendés? Cuando ves que los vagos empiezan a agarrar una clave que se va cruzando con la banda y la entienden, eso está buenísimo porque son cosas que si bien no son imposibles como para que digas “uh que genios estos pibes”, no son cosas fáciles de escuchar ni son fáciles de reaccionar a eso con el cuerpo. Como decía él (Nico), en un tema que da para poguear, poguean. Y en una balada tranquila los escuchás cantando subido a los hombros de otro y así. Es como que el público se va comportando de una forma tan ecléctica como nosotros vamos tocando. Es un flash porque una cosa es proponer una situación así y otra es que la gente se cope.

RNB: ¿En algún momento tuvieron alguna duda respecto a lo que hacían?

NS: Constantemente, yo creo que es intrínseco del artista o del crear. La inseguridad puede ser una nafta o un palo en la rueda. Pero sí. “¿Qué es esto que hacemos? ¿Está bueno realmente? ¿Nos gusta lo que hacemos?”. Me pasa todo el tiempo.

TB: A mí no me pasó tanto con “Monster”. Yo me tenía mucha fe. Cuando empezamos a grabar el disco sentí como que había descubierto una pólvora, como cuando decís “aaah mirá esto”. Después sí, no teníamos la puta idea de cómo la gente iba a reaccionar a eso pero yo si sentía eso de que estaba bueno y que íbamos por el camino correcto.

Lula, infaltable para el grito en "Wheels" (Sofía Pedraza)
Lula, infaltable para el grito en “Wheels” (Sofía Pedraza)

RNB: Ya pasó un tiempo desde que se sumó Hernán Rupolo como guitarrista. ¿Qué piensan que le está aportando a la banda?

NS: Hernán está a prueba todavía, que quede claro eh, aprovechamos para decirlo públicamente (risas). Hablando en serio, es un pibe bárbaro que tiene la camiseta puesta de la banda, que aporta un montón, que se sacrifica, es muy manija a veces pero por eso es el más querido. Tiene una mano derecha muy fuerte, que se ha utilizado mucho en “Mini Buda”, creo que la música de la banda se ha vuelto más rockera gracias a él, así que tiene posibilidades de quedarse (risas). Estamos muy contentos con él. Creo que el disco de él es “Mini Buda”. Vamos a ver, capaz en el tercer disco no lo es tanto, veremos. Estamos muy contentos con él. Es un endemoniado buen guitarrista.

Octafonic y la llegada de Julián

RNB: ¿Cómo te cambió a vos Nico el ser padre? Ya que tenemos presente a otro integrante de la banda, ¿cómo ve el resto del grupo ese cambio?

NS: Más que nada ojeras (risas). Creo que es prematuro saber eso ahora, o sea, se que me está cambiando pero como es tan rápido todo, el niño crece y vos lo ves crecer y eso. No se si es posible darte cuenta sobre la marcha de ese cambio. Creo que después de cinco años vamos a ver “ah mirá ahora hago estas cosas que antes no hacía”. Es algo tremendo, yo creo que ahí nace un amor que es mucho más importante que cualquier otra cosa que uno se hubiese imaginado.

TB: Yo soy el padrino del chico (Julián). De afuera lo que te puedo decir es que se ve ese cambio que dice él. Ahora en el ensayo, además de haber un cochecito en la puerta de la sala, hay juguetes, pañales, digamos eso es lo que cambia más que nada. En la banda hay varios padres. Como dice siempre Nico somos una banda joven de gente grande. De repente entra el enano a la sala y quiere tocar los teclados. Es algo hermoso de ver.

NS: Además si Rupolo no funciona, en tres o cuatro años lo podemos probar a él (risas).
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Fotos: Martín Dutil Fotografía – Sofía Pedraza
Entrevista y edición: Juan Manuel Vera Visotsky, Javier García y Damián Basile

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