Entrevistas

Historias mínimas panamericanas: Cinco contra miles

En la última jornada México fue más visitante que nunca, sin embargo, tuvo un pequeño gran apoyo en sus tribunas: cinco familiares que se hacen notar a la hora de los partidos.

Más allá de que casi todos los espectadores que van a Tecnópolis son argentinos, en varias ocasiones se puede encontrar gente de otra nacionalidad alentando a su seleccionado. Si bien se puede ver un puñado de colombianos y de groenlandeses en el estadio, cuando ambas selecciones juegan, el grupo que más llama la atención es el de México.

Los aztecas no son asiduos participantes de los torneos panamericanos. De hecho, originalmente no iban a participar de este certamen. Sin embargo, la deserción de Venezuela le terminó abriendo las puertas para poder participar por tercera vez consecutiva, tras Almirante Brown 2012, y Canelones (Uruguay) 2014.

IMG_6728 FinalNi Bruno Kleinert ni Patrick Wiedekamp, guardavallas del Tri, formaron parte de esas competiciones. Muy probablemente por ello, sus familiares aprovecharon la ocasión, y se fueron para Buenos Aires. Cada vez que juega México, su aliento se hace notar ante una audiencia que, en su mayoría, es neutral.

Antes del partido contra Argentina se pudo dialogar con ellos. O mejor dicho, con María Fernanda Kleinert, hermana de Bruno, quien ofició como portavoz de la hinchada mexicana.

Rock N’ Ball: -¿Cómo fue que decidieron venir a alentar a México?
María Fernanda Kleinert: -A nosotros nos encantó la idea desde el principio. Mi papá siempre quería venir a la Argentina, y necesitábamos una excusa para venir. ¿Qué mejor excusa que esto? Venir a apoyar tanto a mi hermano como a la selección, y ver que tal anda todo.

RNB: -También se había jugado un Panamericano aquí cuatro años atrás.
MFK: -En esos años me parece que mi hermano no estaba muy metido en el handball. En realidad, siempre lo ha estado. Pero ahorita se pudo dar la oportunidad de integrarse a este equipo. El entrenador (Ángel Rojas) nos ha entrenado desde que tenemos 9 años, y podríamos decir que gracias a él estamos aquí.

RNB: -¿En qué estado está el handball en México?
MFK: -Lamentablemente son pocas las personas que conocen este deporte. Nosotros estuvimos en el Colegio Alemán, donde se daba mucho handball. Nos integramos muchísimo, y ahora formamos parte de esto.

RNB: -¿Cómo crees que estará este deporte allí de acá a 10 años?
MFK: -La verdad nunca me hice esta pregunta. Pero no creo que se vuelva más conocido. No hay mucha gente que se muestre dispuesta a entrar.

Respecto a los aficionados que recorrieron los 7.400 kilómetros que separan Ciudad de México de Buenos Aires, afirmó: “Nos hubese gustado tener más porra (hinchada) con nosotros. Lamentablemente somos los únicos que pudimos venir. Económicamente para muchos no es una posibilidad la de viajar. Pero aquí gritos sobran”.

Antes de la despedida, se imaginó como iba a ser la historia en el Estadio del Bicentenario, recinto principal del torneo, donde iban a vérselas con los dueños de casa, Los Gladiadores: “¡Claro que nos vamos a hacer notar! Vamos a estar en primera fila, sin importar que tan grande es la hinchada argentina. No vinimos a quedarnos callados”.

Tras la entrevista, tanto los Kleinert como los Wiedekamp se ubicaron en sus lugares, y presenciaron lo que terminó siendo triunfo argentino por 42 a 17. En otro encuentro donde los dueños de casa aprovecharon para nuevamente rotar el plantel y, por ende, aceitar el engranaje de cara a los duelos restantes que revisten una mayor dificultad que los tres iniciales.

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Fotos: Santiago Ludueña