Coberturas

RALY BARRIONUEVO TREPA A LOS ANDAMIOS PARA CONSTRUIR SU NUEVA OBRA

El trovador santiagueño jugó de local en La Plata, donde mostró las canciones que integran la placa que en pocos días presentará en las plataformas digitales.

Raly Barrionuevo
Raly Barrionuevo

Chacarera y rock and roll, sensibilidad poética, defensa de los derechos humanos y compromiso con las causas justas de los olvidados de la tierra, siguen siendo los ingredientes de la propuesta artística de un Raly Barrionuevo que comenzó a girar en agosto por el norte del país y el viernes 11 llegó al Coliseo Podestá de La Plata para compartir sus nuevas canciones.

Apenas pasadas las 21, y sin que se abra el telón, comienzan a sonar los primeros acordes de “Niña de los andamios”, el tema adelanto del material que verá la luz en estos días y que ya puede degustarse en el canal de You Tube del artista, en el que también participa su compinche Lisandro Aristimuño.

Se trata de una chacarera en la que, con un dejo de melancolía, el artista homenajea a su madre docente y en la que el andamio remite a la construcción de una vida que ella afrontó con duro trabajo y riesgos constantes.

“Habrá querido ser todo lo que dejó,
habrá creído herir todo lo que sanó,
madre de mi libertad,
compañera eterna de mi voz”.

Eso susurra Raly y comienza a emocionar a los platenses que agotaron las localidades en el Coliseo Podestá en esta noche destemplada y lluviosa.

Apoyado en la corrección sonora de César Elmo en batería y percusión; Sebastián Sayes en bajo; Edgardo Castillo en guitarra, vientos y coros; Mauricio Páez en guitarra y coros; Cecilia Quiroga en teclados y Mateo Barrionuevo en percusión, Raly confiesa tempranamente estar “verborrágico”, de modo que su voz contextualizará con una acotada  explicación cada una de las canciones que presentará.

Se suceden así una decena de nuevas composiciones que el público recepta con concentración y respeto, algo poco habitual entre fans eufóricos generalmente deseosos de saborear hits de álbumes anteriores.

Básicamente son chacareras, pero no faltan las zambas y por qué no algún que otro gato y carnavalito. “Agua de los tiempos” e “Y seremos agua” inauguran el recorrido por el nuevo material.

Se trata de un disco en pleno proceso de masterización que será difundido a través de todas las plataformas digitales, y fue grabado en el Estudio 34 de Villa Allende, Córdoba, con la dirección técnica de Teby Cavoti y la producción de Juan Pablo Toch. Con la autonomía que permite la producción independiente, Raly enarbola la bandera de un micro emprendimiento alejado de las presiones y los condicionamientos de las discográficas.

El show avanza y “Niña Luna”; “Si acaso vuelves” y “Cuarto menguante” anteceden al aire de chacarera “La ocasión”, que interpreta acompañado por la correcta Micaela Vita, la cantante del grupo Duratierra. Siguen “La de un quizás” –nuevamente con la participación de Vita– y “Abre la distancia”, que describe la angustia de alguien que comienza a enamorarse y no es correspondido.

Llega el tema 11 y Raly se calza la eléctrica por primera vez para hacer “Guitarra de sal”, una chacarera con letra de Horacio Banegas, en la que Castillo se luce en la flauta.

Le seguirá uno de los puntos altos de la noche, “Niña fuego de la América sangrada”, tema que Barrionuevo grabó con Liliana Herrero y en el que las teclas de Cecilia Quiroga sostienen la melodía, mientras en el final irrumpe en off la doliente voz de una mujer originaria.

“Un pájaro canta la chacarera detrás de tu magia, vuelve Jacinto y nunca te vayas”, entona Raly para evocar con emoción a Jacinto Piedra, y confiesa que “de changuitos éramos grupies de él”. Admiración pura y sincera por aquel flaco desgarbado de “pelo largo y pantalones rojos que marcó a generaciones” de santiagueños al revolucionar la chacarera en los ´80, y que desapareciera tempranamente pero dejando una profusa obra.

Luego, Quiroga empuña el violín en “Melodía viajera” y en el gato “La niña bendita”, que describe un extraño sueño en el que Raly experimenta un amorío con “La Telesita”, pero en el que la mítica figura de la imaginería popular habita otra dimensión y por ende no puede consumarse. “Un tema para el diván”, reconoce Raly y la platea le festeja la humorada.

Orígenes y proyección

Nacido en Frías, al sudoeste de Santiago del Estero, y residente por elección en las sierras cordobesas de Unquillo, la tranquilidad de la vida pueblerina escogida por Raly pareciera ser el combustible necesario para su creación artística.

Según confiesa, esa geografía apacible le permitió “invernar dentro de un estudio para dar a luz y corporizar canciones que se fueron gestando en estos últimos años”, para luego referir que lo hizo “como al principio, con un cuaderno, con la guitarra y mi voz, cosas muy simples”.

Militante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), mantiene vigente su pacto con los pobladores afectados por los desmontes, denunciando las desgracias que éstos provocan en sus vidas cotidianas. Por eso la chacarera “Amiga tierra”, otro de sus nuevos temas y que grabó junto a Peteco y Demi Carabajal, defiende a la naturaleza como sostén de la vida y encuentra rápida adhesión entre el auditorio que escucha como en misa.

Rasgando el cuatro confronta su niñez con esta adultez en la que siente la falta de su madre, en un “Hijo de ayer” que tiene seguro destino de clásico. Y poco después presenta “Mi esfera de cristal”, en la que solo en el escenario con su guitarra evoca la figura de un papá que partió del hogar a sus 6 años, e imagina situaciones vinculares que jamás ocurrieron.

Luego de la celebrada “Zamba de usted”, comienzan a desgajarse las últimas chacareras y emergen los bailarines en distintos rincones del teatro. La deliciosa “Circo criollo” suena mejor que nunca en la sala en la que Pepe Podestá montara su circo de otro siglo.

Los bises encontrarán a un Raly que ya abandonó su sudada camisa cuadrillé para reaparecer de remera negra y vincha en su chuscheada melena.

Después de entregar dos horas y media de calidez y calidad musical, llega el final y suena vigorosa “Somos nosotros”, grabada en 2000 y con una vigencia inusitada.

Somos disidentes
de la puta corrupción,
somos compañeros de
las Madres del dolor.

Entona Raly justo cuando a la democracia argentina le está faltando un joven libertario que es buscado por su mamá y por todo un país que no quiere volver a ser indiferente.

Entonces, mientras se encienden las luces, decenas de dolientes gritos reclaman “aparición con vida de Santiago Maldonado”, y el público abandona la sala rumbo a la noche lluviosa.

Por Javier Biasotti

Fotos por Pato Crudele

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