Coberturas

Mirar las nuevas olas: Serú por Cinema en La Plata

Cinema Verité se presentó el viernes pasado en El Teatro Bar de la ciudad de La Plata. La banda desplegó un majestuoso tributo a Serú Girán, en el que repasó canciones de toda la discografía de la mítica banda.

Serú x Cinema
Serú x Cinema

Si algún distraído hubiera pasado por afuera del Teatro Bar el viernes a la noche y hubiera escuchado la música que llegaba desde adentro, habría sido más fácil convencerlo de que había viajado en el tiempo y estaba escuchando Serú Girán, que explicarle que en el 2016 existe una banda llamada Cinema Verité, cuyo objetivo es rendirle homenaje a la banda formada por García, Moro, Lebon y Aznar, y que lo hace tan, pero tan bien, que cuesta distinguir entre el original y el tributo.

Esa sensación se vivió en carne propia. Ya desde el otro lado de la puerta quiénes llegaban un poco tarde oían las primeras canciones, y mientras sonaban “No llores por mí, Argentina”, “Esperando Nacer” y “Canción de Alicia en el País”, se convencían de que al bajar a la sala se iban a encontrar con Charly, Pedro, Oscar y David sobre el escenario. Una vez adentro, al mismo tiempo que descubrían a Dante Suarez (guitarras), Emilio Citro (voz y teclados), Jeremías Goñi (bajo) y Ezequiel “Puchi” Carrera (batería), los verdaderos artífices detrás de la magia de Cinema Verité, comenzaba a sonar “Mientras miro las nuevas olas”.
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El repertorio continuó con la bellísima pero inevitablemente bajonera “Noche de Perros”, durante la cuál Dante cortó una cuerda en el transcurso de un muy aplaudido solo de guitarra. Luego, se sumaría a la banda el percusionista invitado Martín Arroyo, para tocar “En la vereda del sol”, que valió como puente anímico antes de pasar a “Salir de la Melancolía” (la elección perfecta para la ocasión). Jeremías pidió al público, que había estado un poco disperso hasta entonces, que acompañara el ritmo con palmas. La gente accedió de buena gana, y de esa forma el clima cambió por completo.

El cuarteto anunció entonces que sería el turno de “Peperina”, lo que despertó una aclamación. La ejecución, de una precisión quirúrgica, fue celebrada a rabiar, y tras el final comenzó a sonar la intro rocanrolera de “Popotitos”, que despertó aplausos espontáneos y mantuvo encendida a la audiencia. Era el fin del primer bloque del concierto, y los músicos se retiraron por unos minutos para hacer un intervalo.

El escenario había quedado a oscuras, pero un haz de luz se proyectó sobre el teclado cuando Emilio regresó solo y ocupó su lugar. El silencio respetuoso fue roto por las primeras notas de la intro de “Cinema Verité ”. La ilusión de estar escuchando a Charly de joven se acentuó todavía más cuando el tecladista continuó su actuación solista tocando una versión sentida y a la vez exacta de “Desarma y Sangra”, e hizo que a más de un veterano estuviera a punto de caérsele un lagrimón.
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El resto de la banda volvió a presentarse para encarar “Viernes 3 AM”, que pasó a toda marcha para dejarle lugar a una ejecución enérgica y movida de “Perro Andaluz”. Después, Arroyo volvió a la percusión. “Ahora se viene la posta, el heavy” comentó el bajista. Se refería a “Autos, Jets, Aviones, Barcos”, que empezó con una gran base de bajo, batería y percusión y llegó a su punto culminante en el que cada instrumento tuvo su solo; si alguien tenía dudas todavía acerca de qué tan a la altura de Seru estaría Cinema, quedó más que demostrado que dan la talla con soltura.

A continuación, el ritmo de “Encuentro con el Diablo”, llevado con precisión de reloj suizo por el baterista “Puchi” Carrera, fue acompañado por palmas, e invitó a moverse y bailar, aunque las mesas de la sala frustraron esa posibilidad. Los músicos comenzaron a hacer alusión a que el recital iba llegando a su final, y después de agradecer, se lanzaron con “Cuánto tiempo más llevará”, que culminó siendo coreado por todo el teatro.

Este es el ‘fogonerus maximum’, así que el que no canta es un careta” dijo Dante entre risas, antes de que el teclado y la guitarra marcaran el principio de “Seminare”. En un gesto romántico y anacrónico, un espectador prendió un encendedor y y lo meció en el aire al compás de la canción. Como era de esperarse, el tema, que sería el último de la noche, tuvo un gran recibimiento.

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Esto dio pie a que la gente exigiera bises. La banda hizo el amague de irse, pero pronto volvió. Para desconcierto de todos, empezaron a tocar “Ahora te puedes marchar”, de Luís Miguel. La broma no pasó más allá de la intro, pero la concurrencia se mostró muy divertida y hasta hubo quien se animara a pedir “una de Luísmi”. Y entonces sí, llegó “Hollywood” como el primer bonustrack, seguido después por la impresionante “Eiti Leda”, dándole un cierre perfecto a la noche.

Por último, después de saludar, en un gesto de complicidad con el público, los músicos se pararon de espaldas al escenario y le pidieron a la gente que levantara los brazos, para sacarse una foto con ellos desde encima del escenario. Así, con la ovación final, Cinema Verité se retiró, dejándole a los espectadores la difícil tarea de salir de la cápsula del tiempo y volver al presente.

Por Facundo Remi

Fotos por Martín Dutil Fotografía

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