Coberturas

“La bestia rock” rugió con toda su fuerza en San Luis

La Renga tocó para casi 25.000 personas en Potrero de los Funes, provincia de San Luis, y repasó sus más grandes canciones.

La Renga en Rosario
La Renga en Rosario

La Renga finalizó la gira de Pesados Vestigios” en Potrero de los Funes, provincia de San Luis, y la cita fue el sábado pasado en los Boxes del Autódromo de dicha localidad.

Una gira que empezó en el enero de 2015 en Villa Rumipal, provincia de Córdoba, ante más de 50 mil personas y que recorrió el largo y ancho del país, como así también países vecinos. “La Bestia Rock” dio más de 30 shows desde que lanzaron “Pesados Vestigios” en diciembre de 2014 y en el medio les suspendieron cuatro recitales, incluyendo uno que terminó con un comunicado oficial consultándole al Gobierno porque autorizaba a los Rolling Stones a tocar en el Estadio Único y no a ellos.

Potrero de los Funes es una localidad ubicada a 23 km. de San Luis, rodeada de montañas, diques y río, que hacen que el paisaje sea hermoso y que cualquier persona se sienta a gusto de estar ahí. Sí, “Algo tan grande como el cielo y las montañas”, así es este pueblito de un poquito más de 1500 habitantes que el sábado se vistió de fiesta para recibir a toda la familia renguera.

Los alojamientos estaban todos agotados desde días antes, la ansiedad y las ganas de ver a la banda más convocante del país lleva a que todo el mundo se movilice con anticipación. El sábado amaneció soleado y a medida que pasaban las horas el calor era agobiante. La gente empezó a copar el río y todos aquellos espacios en los cuáles había sombra, la sed y el calor se calmaban con alguna bebida espirituosa que pasaba de mano en mano. Los cánticos, las banderas flameando de un lado a otro, los abrazos y el asado eran las protagonistas de la tarde.
A medida que se acercaba la hora del show, empezó la peregrinación por el circuito de automovilismo, que para esa altura estaba colmado de puestos de ventas de remeras, choripanes, hamburguesas y bebidas. Sin dudas, se estaba respirando aire de las alturas y, claramente, rock.

Al mismo tiempo que los mismos de siempre iban acomodándose frente al escenario, Starosta Rock4 Lados, dos bandas de San Luis, junto a La Condena de Caín, banda oriunda de Almagro, calentaron el escenario para dejar todo listo para que se desatara la furia de la bestia rock.
Párrafo aparte para La Condena de Caín, que con un sonido sólido, una pisada más firme que nunca, y llevando al under y el “gracias” como bandera, deleitó a todos los fanáticos con una lista de temas que recorrió casi toda su trayectoria. Con un sonido potente, una lista corta pero contundente y un público arengador que aguantó la parada en todo momento, se despidieron, recalcando el profundo agradecimiento que sentían por ser parte de esa fiesta.

Las luces se pagaron y en las pantallas se pudo observar la proyección de las imágenes del backstage de fotos que se incluyen en el disco; de repente, los platillos de “Tanque” Iglesias sonaron dando lugar a “Chizzo” Nápoli para cantar, a todo pulmón, “Corazón Fugitivo”. Así, empezó el descontrol emocional de todos los espectadores que acompañaron con un fervor inimaginable durante todo el banquete.
Continuaron con “Nómades”, “El Twist del pibe”, “Motoralmaisangre”, “San Miguel” y “Cuando vendrán”. Para esta altura, Tete Iglesias había recorrido de punta a punta el escenario saludando sin cesar a todos. El público no tenía descanso, casi sin poder controlar sus impulsos por todo lo que les provocaba sentirse parte de la fiesta, la banda de Mataderos siguió con “A la carga mi rocanrol”, “Algún Rayo”, “Poder” y “Panic show”.

Se veía una banda disfrutando de hacer lo que más les gusta, cantar y tocar, regalando canciones tan viscerales que ya no son solo suyas, sino de todos, y un público haciéndolas propias y gozando de eso. Claramente todo era recíproco, y eso se hacía sentir bien fuerte. El show siguió con “A tu lado”, “En los brazos del sol”, “Detonador de Sueños” y “Desnudo para Siempre”.
“Al que ha sangrado”, “Oscuro Diamante”, “El Rito de los Corazones Sangrando” y “En el baldío”. La lista parecía no tener fin, y a Los Mismos De Siempre les sobra corazón y sus rodillas soportan cada salto y cada pogo e incansables siguen cantando “Vamos La Renga con huevo vaya al frente” entre canción y canción.

Un show que empezó bien al palo tenía que continuar así: “Bien Alto”, “Tripa y Corazón”, “Arte Infernal” y “Oportunidad Oportuna”. El final se iba acercando de a poco, muy de a poco, faltaban algunos clásicos y la joyita de la noche.
Las elegidas para cerrar el primer bloque y dar paso al famoso pupurrí de cierre fueron “La Razón que te Demora” y “El final es donde partí”. Chizzo dice que estamos llegando al final, tira el acorde en quinta y la frase siempre te sacude. Chau ideologías, chau paradigmas, chau estilos, chau todo; está sonando una banda que no habla más que con sus canciones, que les dice a cada una de las generaciones, viejas y nuevas, que no se dejen pisotear, que pateen culos si hay que hacerlo y, sobre todo que en su risa viva el arte del que ríen lo demás. Sí, así de visceral.

Luego de un corte de más de 10 minutos, La Renga vuelva al escenario y con una previa introducción le dieron paso a la joyita de la noche “Bailando en una Pata”; y el público enloqueció de felicidad. El popurrí siguió con “El Revelde”, “El viento que todo empuja” y finalizó con “Hablando de la Libertad”.  A esa altura ya poco importaba lo que sucedía alrededor, o sí, pero la gente miraba al cielo con los brazos abiertos, los ojos cerrados, y sólo sentía. Sí, sentía fuerte y sonreía. Se entregaba por completo en el acto de amor más leal  y real de la noche.
Es cierto, nada es igual después de ver a La Renga, nada puede ser igual después de escuchar “Al que ha sangrado” y “Bien Alto” en vivo; todo es movilizador después de ver como Tete recorre el escenario de punta a punta sin parar de sonreír y con el sonido del bajo que deja a más de uno anonadado; nada es igual después de que se te mueven las tripas y te vibra hasta los pelos de las piernas con el sonido del bombo de la batería del  Tanque; y Manu Varela y los vientos que le dan el toque especial para que el sonido sea tan real como escuchar sus discos. Nada es igual después de que la voz de Chizzo pronuncia “Tu alma es otra cosa, tu alma es la que te mueve, tu alma es mi razón, tu alma es la fuerza”.

La invitación al próximo “banquete” queda hecha, pero “cada cual pisa como quiere y tiene su razón de ser”.

Fotos y crónica por Flor Zufiaurre

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