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La Beriso ganó, goleó y gustó en River

Con más de 30 temas y tres horas de show, La Beriso confirmó su lugar de privilegio dentro del Rock Nacional al llenar su primer River. En medio de críticas ajenas y bastante orgullo propio, la banda de Rolo Sartorio cerró un año inolvidable y presentó su último disco: "Pecado Capital".

Rolo Sartorio mira al público, se quiebra, llora y recuerda a sus hermanas. Su trágica historia, la que carga sobre los hombros y la que eligió hacer canción. Suena, mejor dicho, acontece, porque ese tema es todo un acontecimiento en este momento y en este lugar., “Cómo olvidarte”. Es 17 de diciembre de 2016 y Rolo nunca jamás volverá a estar tan frágil durante las tres horas y monedas que La Beriso conmovió hasta los cimientos el Monumental. Es algo íntimo entre él, su dolor, el recuerdo y 55 mil personas que lo ven y lloran, lo ven y recuerdan a un ser querido que no está, lo ven y se identifican.

Empatizan con el hombre de barba símil-Messi (en tonalidad y forma), que nunca jamás, parece, se sacara la gorra y que ahora les está contando, a algunos otra vez, a otros por primera vez, que encierra esa canción para él. Y lo hace masivo, como todo lo que ocurrirá esa noche, cuando pide que se la canten a todos los que “nos ven desde arriba y están con nosotros” al tiempo que le dijo a la gente (¿o a él mismo?) “Vamos a disfrutar de este momento y a saltar”. River, en la oscuridad, sólo iluminado por los destellos de las luces de las cámaras de celulares hambrientos de capturar el momento para siempre, se rinde ante la emoción del, para muchos, polémico frontman de “La Beriso”. El mismo tipo que, un par de canciones después, emulará al Diego al decir “Que la chupen”, cuando se refiera a las críticas y que invitará a Los Auténticos Decadentes a tocar “Banda de Moda“, la canción-burla que la banda escribió para todos los que los critican: “Los boludos son como las hormigas: están en todos lados”, diría Sartorio al terminar el tema.

Rolo se emocionó, insultó, cantó y disfrutó del primer River de La Beriso.

Esos son sólo algunos momentos de un show enorme, épico para la banda de Avellaneda. Que arrancará con “Miradas“, y, desde el primer momento, el “palito” para los que no entienden como “ellos” están tocando para un River repleto: ““Cuántas bandas cantan lo que no viven,/ cuántos caretas y giles te llenan River”, canta cambiando la parte final de la letra en una noche que el público vive con pleitesía y devoción, como si todos fueran más bien “creyentes” que fanáticos.

Ya en la previa, caminando por Monroe, Quinteros, Libertador, Udaondo y en las cercanías de Obras, la marea de “beriseros” era incesante. Y el clima de verdadera fiesta. Los chicos y chicas de todas las edades se agolpaban para buscar un lugar donde poder “descargar” toda la bebida ya tomada y se encontraban con carteles tales como “El baño es esclusivo (sic) de los clientes”. Los había de todas las edades, incluso gente bastante mayor para un show de estas características, más allá de los que siempre van “a ver qué onda” justo en un show como esté. Que los hay siempre. Pero, desde temprano, micros, combis, autos, se agolpaban en las cercanías del Monumental, improvisados fogones a la luz de una botella cortada con fernet, para refrescarse de una jornada sofocante sobre Buenos Aires. Adentro, “Ciclonautas” y “La Perra Que Los Parió” animaron la previa, y fueron recibidas con respeto por la gente. Incluso Rolo, en un momento de la noche, aseguró: “yo nunca diré que nuestro público es el mejor de todos, pero sí el más respetuoso”, sentenció.

“Esta noche vamos a repasar todos los discos de la banda”, dijo Sartorio, y en el repertorio, que incluyó 33 temas (34 si se cuenta el tremendo solo de batería de Javier Pandolfi promediando el show), “La Beriso” desandó todo el inmenso camino que realizó hasta acá. Audiotorio Oeste, Luna Park, Estadio Único, dos estadios de Ferro y ahora, River. Podrá gustar o no lo que hacen musicalmente, sobre eso nada hay que decir (aunque el show del sábado fue muy sólido y prolijo desde lo estrictamente musical), pero no se podrá tachar de “casualidad” o “moda” el desembarco de La Beriso en el mítico estadio de River, escenario al que hacia 9 años que una banda de Rock nacional no podía abordar. Todo eso no puede ser “magia“, detrás del éxito de La Beriso, al que algunos tildarán de “comercial” o incluso “increíble” hay mucho camino recorrido, mucho Under transpirado, mucho sentido de pertenencia, y un gran gran gran equipo de laburo. Y todo eso se reflejó en Núñez, en una puesta muy generosa, un gran juego de luces, algunas animaciones de pantallas, luces apuntando a las tres plateas bajas del estadio, en un show en que La Beriso quiso darle mucho protagonismo a la gente: “Nunca pensamos que ustedes nos iban a hacer llegar hasta acá”, reconoció Rolo.

En el show se pasó la letra de “Risas de Pobre”, uno de los temas alojado en su último disco.

La presentación de “Pecado Capital” fue la excusa, para un show que quedará por siempre en el recuerdo de los beriseros y de la banda. Un show en el que además, la banda profundizó su idea de que la música es una sola, y se dio el lujo de invitar y darle masivos reconocimientos a próceres de la canción popular argentina, como Víctor Heredia, que subió con una remera con la cara de Mercedes Sosa, como para completar el Crossover de género y hasta generacional, e interpretó “Sobreviviendo“, un hit que se revitalizó. También pasó el maestro David Lebón, e incluso subieron al escenario músicos más emparentados con el metal, como Walter Giardino, de Rata Blanca y Luciano Napolitano, el hijo del Carpo, comandante de “Lovorne“. También tuvo su espacio Stuart Ham, músico de Joe Satriani y Néstor Ramjack de “Nonpalidece” que, claro, aportó su voz y cadencia en “Madrugada“, como ya lo había hecho en el Estadio Único. La Beriso invitó a su fiesta a músicos que ellos quisieron reconocer y que se sumaron al show, tocaron el tema o los temas que debían y se retiraron agradeciendo. ¿Cuántas veces Heredia o Lebón recibieron las mieles de la ovación de un River colmado? Buen gesto-reconocimiento de La Beriso, entonces.

La Beriso vivió su fiesta inolvidable en River, incluso Rolo terminó colgado de la torre central, desde donde se operó el concierto, viendo todo desde arriba y agitando a la multitud. La gente, su gente, lo empujó. Lo llevó de la mano a animarse a la aventura de tocar en el Monumental, un lugar tan grande como mítico para el Rock Nacional, así como antes lo había hecho cuando pasaron del playón del Único a tocar en el estadio. Pero no todo se reduce a eso. La gente puede empuja, incluso hasta la luna, como decía uno de los cánticos de la tarde de Núñez, pero tenés que estar a la altura. Y La Beriso lo estuvo, como si fuera Francescoli, Ortega, Alonso, Labruna o el mismo Gallardo se desenvolvió con soltura por el Antonio Vespucio Liberti, lugar del que se apropió hasta que sonó el último acorde “Traicionero” y explotó el último fuego de artificio.

“Estamos llenos de historias…”, canta la banda en uno de sus temas y tiene razón. La del sábado será una de las más lindas, la frutilla del postre a un ascenso que desde hace unos años es meteórico e impulsado por el calor, el amor y la fidelidad de un público que se ríe de las críticas, de las comparaciones, de las etiquetas y de todo lo que se dice sobre esta banda que consiguió lo que pocas han conseguido: llenar un River. Y viniendo desde lo más profundo del under Nacional. Lo que Rolo destaca en su gente no es casualidad, quizás es lo que su propia banda se merece hace rato y, muchas veces, no consigue: respeto. También habló de “Transparencia” y “Sacrificio“. La primera es necesaria para formar un equipo de laburo como el que tiene La Beriso, la segunda es una condición sin equa-non para ayudar a que los planetas se alinen y un día la pegués, porque amarillenado títulos, criticando a los que gustan de una banda, agitando redes sociales, armando hashtags burlones o memes en las redes sociales no se llena un River. Ni se llenará jamás.

Lista de temas
Miradas
Otra noche más
Risas de pobre
Lo olvido
Mañana
Mi banda de rock
Camina el dolor
Argentina
Sobreviviendo (con Víctor Heredia)
Por que Enloquecer
Otro lugar (con David Lebón)
Salir
Madrugada (con Néstor Ramjack de ‘Nonpalidece’)
Una canciòn (con Armando Ávila)
Un error
Confundido (con Luciano Napolitano)
Dicen
Mano a mano
Venenosa
Solo de bateria

Realidad (con Stuart Hamm y Walter Giardino)
Donde terminare (con Stu Hamm y Walter Giardino)
Amaneciste
Pensamientos
Todo es mentira
Tres mujeres y ella
Legui
Cómo olvidarme
Ella
Tan sola
Banda de moda (con Los Auténticos Decadentes)
No me olvides (con el Tano Marciello)
Traicionero

 

Fotos de Grizzly FV // Héctor Palacios  

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