Coberturas

DE LA GRAN PIÑATA Y UN VIAJE AL CORAZÓN DE CÓRDOBA

La banda oriunda de Berazategui piso el suelo cordobés en una fecha que quedará para siempre en los corazones de todos Los Piñateros, sobretodo de los cordobeses. Fue el viernes 17 de junio en Refugio Guernica y la madrugada estaba asegurada.

La cita era a las 23hs, pero la fiesta empezó mucho antes.

16 de junio, un viernes fresco en la ciudad pero un día esperado por muchos. Muchos cordobeses como así también esos locos que dejan todo por la banda que les gusta, ansiaban escuchar a sus ídolos una vez más.

Empezaba a caer la noche en la capital cordobesa y como muchas veces sucede… el barrio del Abasto volvió a ser el escenario perfecto para otro anochecer musical, pero esta vez el motivo fue la presentación de De La Gran Piñata, “La Piñata” para la muchachada, que se presentó en Refugio Guernica para hacer realidad el deseo y sueño de muchos, no sólo de ellos: El de tener una fecha propia en Córdoba. Casi 3 horas de show, una fiesta diferente, llena de ansiedad, adrenalina, alegría, pasión y mucho rock.

Fue larga la espera pero corta a la vez, con las emociones a flor de piel, la familia Piñatera, hacía la previa y otros llegaban al lugar minutos antes del show con toda la adrenalina junta. El público se familiarizaba para sentir el mismo impulso eléctrico para poguear, abrazarse, sentir y cantar al unísono.

Se les llenaba el pecho de sentimientos, la espera los comía. Y ahí, cuando estaban a punto de quebrar, todos estallaron en el momento que se apagaron las luces y Darío Giuliano (guitarra y voz), Lucas Martínez (guitarra y coros), Nicolás Persig (bajo y coros) y Alejandro Zenobi (batería y coros), se apoderaron de un escenario que, para ese entonces, ardía desde muy temprano.

Piel de gallina, euforia, gritos, y abrazos ante  “Blanco Fácil”, “Fe de Ratas” y ”“De Bar en Peor”. Los primeros temas de la lista correspondientes a los discos “Miércoles” y “El Equilibrio entre los Opuestos” – primer y último material discográfico – daban a entender que iba a ser una noche sumamente especial. Y no, nadie se equivocó.

“Panter” con un “Buenas noches Córdoba” y una sonrisa que decía mucho más que cualquier cosa, reflejaba la felicidad que sentían de estar en suelo cordobés. Siguieron con “Polvo y Arañazos”, “Borracho” y “La Puerta”.

En una noche muy especial como se venía planteando y esperando hace mucho tiempo, los fieles seguidores de La Piñata no tardaron en hacerse notar y mostrar el afecto hacia ellos. Es que, para muchos, es la banda que los salva todos los días de su vida, a cada rato, todo el tiempo; y tenerlos tan cerca, tan humanamente con tanta humildad, es inevitable que todo ese amor no salga a luz.

Continuaron con “Lunar”, “Canción de Cuna”, “Angulita” consagrando uno de los momentos más emotivos de la noche y “Montaña Rusa”. Y casi sin respiro para el público que pasaba de emoción en emoción y que no paraban de cantar, arengar y poguear, siguieron con “Escalofríos” y “¿A dónde se nos fue el sol?”.

Para esta altura de la noche, los integrantes de la banda no tenías más palabras para expresar semejante fidelidad de su público, y la felicidad que los provocaba haber agotado un lugar tan emblemático para el rock en Córdoba. Ese puñado de emociones que viajaron tantos kilómetros se estaba palpando, se sentía en el aire: El sueño se estaba haciendo realidad.

“Veredas”, “El Pobrecito” y “Sonrisa” siguieron en una lista impecable, sin fisuras, cargada de muchas emociones. “Tristeza”, “Residuos” y “Tu Can”, eran los indicios de que la noche estaba llegando a su fin. A esta altura de la madrugada, sorprendía el aguante del público que lejos de estar cansado, seguía con toda la adrenalina y locura que se necesitan para disfrutar de un show tan esperado.

El agregado de la lista fue “Los Asuntos del Miedo” y a más de uno se les piantó un lagrimon. Quedará en la retina de muchos la imagen de ese momento, que solo dio lugar a abrazos, brazos extendidos al cielo, lágrimas y sonrisas en los rostros, de esas que aparecen al mismo tiempo y cuando solo se siente bien fuerte desde adentro del alma. ¡Y sí, estas son las pasiones que dan escalofríos!

    

El final no tardó en llegar, y fue de la mano de “Icario”, “Fiebre” y “La Historia de la Mosca y la Araña”. ¡Que lindas luces, que hermoso brillan! Las voces del público se podían sentir más que la voz de Panter Giuliano. Tal fue la euforia y la desgarradora voz del público, que fueron ellos mismos los que cerraron la noche cantando a acapella “¡Que lindas uñas che, te felicito che, pronto serás un gran león!”. Una y otra vez. Y otra postal más, de esas que no se olvidan fácil, las de las luces blancas que flechaban al público casi sin poder abrir los ojos, que para ese entonces estaba con lágrimas sin poder contener tanta emoción; y los integrantes de La Píñata con sus manos en el pecho agradeciendo semejante show.

Sin dudas, De La Gran Piñata es una banda con mucho poder, contundente en su sonido y su mensaje. Pasando por diferentes sonoridades que van desde el hard rock a baladas en un abrir y cerrar de ojos, logrando un contraste con su público pocas veces visto. Con 3 discos en su haber, y una fuerza y esperanza que no tienen fin, De La Gran Piñata, es de esas bandas que hacen historias y lo dejó más que claro en Córdoba.

¡Gracias por no dejarnos viajar solos en esta montaña rusa que es la vida!

Afuera están esperándote, gran león.

Crónica y fotos por Flor Zufiaurre.