Eneas & Los Keeper transportaron a Makena hacia el corazón de Memphis

Makena Cantina Club recibió a Eneas & Los Keeper para que se presentase en un show íntimo ante su público más fiel. La banda liderada por Luciano Papandrea entregó el espectáculo esperado, sorprendiendo por su capacidad para izar las banderas del folk y del country sin por ello resignar en absoluto el gen nacional. Durante…

Makena Cantina Club recibió a Eneas & Los Keeper para que se presentase en un show íntimo ante su público más fiel. La banda liderada por Luciano Papandrea entregó el espectáculo esperado, sorprendiendo por su capacidad para izar las banderas del folk y del country sin por ello resignar en absoluto el gen nacional. Durante poco más de una hora, los espectadores disfrutaron y bailaron con melodías intensas, veloces y poderosas que los transportaron sin escalas hacia el corazón de Memphis durante los años 50’.

Con el reloj superando por pocos minutos las nueve de la noche, la banda soporte Desconcertados se subió al escenario para comenzar una jornada furiosa en Makena. Los oriundos de Villa del Parque mostraron una gran cantidad de variantes dentro de un estilo que no es novedoso: esa ya clásica cruza entre el rock más pesado y el de garage que muchas bandas llevan como bandera. Debido a su muy buena calidad, lograron cautivar la atención de las personas que poco a poco iban llegando al lugar, acomodándose en las mesas mientras pedían los primeros vasos de cerveza de la noche.

Pasaron por momentos de calidez absoluta, saltando abruptamente – aunque también de una forma muy prolija- a los ya mencionados heavy metal y rock de guitarras, sin por ello abandonar a las baladas rockeras de los 80′ con las que bandas como Guns N’ Roses, Bon Jovi, Mötley Crüe y Poison, entre tantas otras, deleitaron a las masas en las últimas décadas. Cuando su breve pero explosiva presentación estaba por finalizar, Luciano Papandrea, cantante de Eneas & Los Keeper, se subió al escenario para agitar un poco al público en clave metalera y dejar todo servido para que Desconcertados se despidiese a puro funk, mostrando así versatilidad y calidad en un mismo envase. El talento de cada uno de los músicos y su muy buen manejo tanto de la escena como de los diversos géneros en los que incursionaron dejaron a todos conformes y encendidos de cara al show por el que habían pagado la entrada.

Con el tiempo apremiando, la atracción principal dejó la comodidad de la zona de camarines e ingresó al recinto bajo una gran cantidad de gritos y aplausos. Ya desde la configuración de la banda, con la electroacústica de Papandrea al frente acompañada por un teclado, bajo y guitarra eléctrica (que utilizaría el slide como herramienta clave), Eneas & Los Keeper se presentaron a sí mismos como una banda verdaderamente “country-folk”. Una anomalía dentro de un país en el que los grandes nombres del género como Johnny Cash, Willie Nelson, Lynyrd Skynyd y Bob Dylan poseen una nutrida base de fanáticos y adeptos, pero que por alguna extraña razón nunca ha generado ni consagrado a una banda ciento por ciento country.

Para romper el hielo en una noche donde el otoño comenzó a hacerse sentir sobre Buenos Aires, el grupo se despachó con un afilado y veloz cover de “Folsom Prison Blues” del enorme Johhny Cash, dando en el punto justo para ahora sí seguir la hoja de ruta con “Boxes” de su reciente EP #414 el cual repasaron íntegro. El sonido no tuvo ninguna falla, una constante que se repitió a lo largo de la noche en Makena y que le permitió al conjunto lucirse sin mayores complicaciones. Rompiendo con casi todos los paradigmas de muchas bandas de la escena under o alternativa, que salvo honrosas excepciones casi siempre intenta llegar al éxito mediante refritos y combinaciones de cosas que ya se han hecho, Eneas & Los Keeper se planta con total firmeza como una de las grandes esperanzas en el plano local.

El setlist fue conciso y variado, alternando temas de #414 que fue producido por Ale Kurz de El Bordo, y varias canciones nuevas entre las que se puede citar a “Mariachi” y “Panamericana”. Su nuevo trabajo estará disponible cerca de Octubre y en estos adelantos se pudo conocer el costado más melancólico y desgarrador de la banda, con melodías y acordes mucho más pesados, en un dialogo constante con el rock puro y duro.

La voz de Lucho fue clara y mantuvo un perfecto equilibrio a lo largo del recital y contó con un grupo de músicos que supo construir como pocos ese sonido característico de la música country. El tecladista y el violinista invitado se lucieron en varios segmentos, mientras que el guitarrista se llevó todos los aplausos cada vez que tomaba el slide y lo deslizaba con suavidad por el puente de su instrumento, haciendo estallar el lugar en repetidas ocasiones. A veces con un gen más rockero, en otras apelando al sentimiento más puro y en mayoría de casos buscando el mismo vértigo y locura en el que nos suele sumergir el punk originario.

Claro que esta afirmación podría parecer extraña, pero no lo es ya que el country y la música que popularizaron y moldearon The Clash, The Ramones y los Sex Pistols tienen muchas más coincidencias antes que divergencias entre sí. Como bien explico el mismo Papandrea en su reciente entrevista con Rock And Ball, ambos géneros musicales poseen varios puntos de contacto, a saber, la velocidad en la guitarra y el bajo, la lírica corta y la poca cantidad de acordes (que siempre son tocados hacia abajo). La expansión de horizontes musicales nunca es simple, pero tal vez este tipo de información le sirva a muchas personas para entender que la música no se trata de un solo estilo o género, sino que es un dialogo continuo entre todas sus ricas variantes.

Volviendo a lo que fue el recital, “Recetas Para Olvidar” fue uno de los grandes momentos, coreada por todos de cara al tramo final que tuvo varias sorpresas. Tras el excelente solo de teclado en la mencionada canción, llegó la presentación del último tema nuevo llamado “4 Copas”, donde el bajo lleva la delantera y la batería juega con las tonalidades a puro ritmo y talento. El panorama se completó con su melodía dulce y bailable y una letra más bien agridulce, dando pie a un cover muy excéntrico y acertado de “Loco Tu Forma De Ser” de Los Auténticos Decadentes que fue celebrado por cada uno de los asistentes.

El cambio en la siguiente canción fue brusco, ya que con “No Esperes Otro Tren” regresó el punk crudo bien setentoso con algunos retoques metaleros que hacen de esta pieza un clásico instantáneo. Los covers regresaron con “Espadas y Serpientes”, donde el grupo sorprendió a todos debido a su capacidad para reinterpretar en clave country este clásico de Attaque 77 sin hacerle perder su potencia, y con “Arco” de Los Piojos que también fue muy bien ejecutado e hizo mover un sinfín de caderas entre el público.

La despedida llegó tras “La Chica Con La Remera de Jet”, una canción que entre los seguidores más fieles de Eneas & Los Keeper ya se ha convertido en un clásico y que posee muchas chances de erigirse como uno de sus himnos en el mediano plazo. Los minutos finales encontraron a todos bailando y revoleando sus camperas y buzos al pie del alto escenario de Makena, todo al grito de “bailaba bien, bailaba bien, bailaba bien”, poniéndole punto final a una jornada inolvidable para el country nacional. Luego de la foto de rigor y los aplausos finales, los músicos de Eneas & Los Keeper se retiraron velozmente hacia camarines con la certeza de que habían dado un gran salto hacia adelante y ganado posiciones en la eterna carrera contra el prejuicio.

 

Por Rodrigo López Vázquez

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